La reciente pandemia de Covid-19 causó un fuerte impacto social y económico. Alcanzó a países del mundo entero y generó notables consecuencias, más allá de lo estrictamente sanitario. Es indudable que el número de muertos a nivel mundial fue triste y alarmante. Y que la cantidad de pacientes con estados de salud graves llamaron la atención de quienes desmerecían al virus.
Sin embargo, los efectos del Coronavirus trascendieron la salud física. Muchas personas padecieron malestares psicológicos o psiquiátricos. Y quienes ya los manifestaban, los agudizaron. Muchos se refugiaron en el aislamiento, como quien se oculta detrás de unos oscuros lentes ray ban. Y, aún hoy, les cuesta volver a su vida social habitual.
El mundo laboral y económico quizás sea el más afectado por el Covid. La disminución casi inédita en el consumo generó graves resultados. Muchísimas personas alrededor del mundo perdieron su trabajo. Miles de empresas, negocios y emprendimientos debieron cerrar sus puertas. Pero, a pesar de ello, el escenario no fue del todo negativo. Hubo cambios positivos en los hábitos que se mantienen post pandemia.
Cambios en los hábitos laborales y de consumo
El home office al que todos le tenían miedo al principio llegó para quedarse. Más tarde o más temprano los empleadores notaron las ventajas de deshacerse de sus oficinas. Y los empleados, de trabajar desde cualquier lugar. Pudiendo ahorrarse el dinero y el tiempo de trasladarse. Y manejar y optimizar las horas del día. Aprovechando momentos muertos para hacer las cosas de la casa o compartir en familia.
Los hábitos de consumo también se vieron notablemente modificados. La obligatoriedad del aislamiento llevó a la gente a comprar online, sin salir de su casa. Las compras presenciales fueron ampliamente superadas por las virtuales. En lugar de ir al mercado, las personas hacían el pedido en la web y lo recibían en su domicilio. En vez de acercarse a una óptica, elegían y compraban los ray ban chile a través de una tienda nube.
Este nuevo escenario, con sus propias reglas, provocó una reflexión acerca de nuestro modo de vida. El panorama quieto, encerrado e inmóvil de la pandemia nos hizo pensar en cómo vivíamos antes. En cómo corríamos de un lado a otro. Cómo la ajustada rutina nos marcaba la agenda. El poco tiempo libre que teníamos y lo mal que lo aprovechábamos. Una reflexión que llevó a muchos a tomar medidas.
El lado positivo de una … ¿desgracia?
Cuando imaginamos la posibilidad de perder el trabajo nos angustiamos. El sólo pensamiento nos entristece porque pensamos que es el fin. Nos plantea las preguntas más simples y feroces. ¿Qué voy a hacer? ¿De qué voy a vivir? ¿Cómo voy a mantener a mi familia? Y también las más frívolas. ¿Cómo me voy a
comprar lentes ray ban de la última temporada si no tengo para comer?
Ahora bien. Hay quienes sacaron rédito de esta situación que a simple vista parece una desgracia. Muchas personas perdieron el trabajo, pero muchas otras decidieron abandonarlo. Porque la reflexión que mencionábamos les encendió una alarma. Porque quisieron cambiar de vida. En ambos casos se reinventaron. Con otro trabajo en relación de dependencia. Con un rol freelance. O con un emprendimiento propio.
Dentro de este último grupo de personas, existen variantes. Algunas optaron por generar una marca propia. Por sacar del cajón aquel viejo proyecto y enfocarse en él para concretarlo. Otras tantas, se volcaron a comprar una franquicia. A hacerse cargo de un comercio con un nombre ya instalado. Con un consumidor ya cautivo.
Marca propia versus franquicia
Se dice que un emprendedor es quien idea, desarrolla y concreta un proyecto. Puede ser un producto o un servicio. Puede ser algo nuevo o una intervención para modificar y optimizar algo existente. Podemos poner una franquicia oficial para vender los anteojos ray ban oferta. Pero también podemos diseñar estuches para sus modelos de gafas. Novedosos, acolchonados, irrompibles e inéditos. Una marca propia.
Entre uno y otro emprendimiento hay algunas diferencias. Para establecer una franquicia debemos contar con el dinero y cumplir los requisitos del contrato. Pero se puede decir que existe cierta garantía de éxito respecto del negocio. Ya existe y tiene una clientela. En cambio, emprender un proyecto propio conlleva más riesgos. Y menos certeza respecto del resultado.
La franquicia
Supongamos que decidimos poner una tienda ray ban chile. Conseguimos que la reconocida marca de gafas (franquiciante) nos venda la franquicia. Nos brinda un monto para abrirla y los insumos y permisos para su funcionamiento. Nosotros (franquiciado) ponemos el resto del dinero para solventar los gastos. Podemos usar su nombre y vender sus productos en un nuevo local. Y debemos cumplir con los estándares de calidad y atención que nos señale.
En resumen, no es un emprendimiento estrictamente propio. Hay un contrato de por medio que nos vincula comercialmente con ray ban oficial chile. Ambas partes tenemos obligaciones dentro de este modelo de negocio. Acordamos el abastecimiento y la distribución de los lentes. Y también el precio para cada modelo. Pero con la garantía de que es un producto instalado y aceptado por el consumidor.
La marca propia
Emprender algo nuevo y propio requiere dinero y mucho tiempo. Llevar esa idea inicial a la práctica y obtener rédito de ello es trabajoso. Tenemos que pensar en cada una de las etapas de producción. En el personal que se ocupará de cada una. En su publicidad y en el público que puede, desea o necesita comprarlo. Y en cómo conquistarlo.
Durante todo ese proceso, corremos riesgos económicos. Debemos sortear obstáculos y atravesar frustraciones. Tanto si ofrecemos un producto como un servicio innovador. Tenemos que evaluar y aprovechar las oportunidades. Confiar en nuestro proyecto y seguir adelante a pesar de los riesgos y los fracasos.
Lo más importante es animarse. Emprender algo nuevo siempre da miedo. Enfrentar un mundo desconocido es avanzar un poco a ciegas. Pero pensar que al final el resultado va a ser reconfortante es el mejor combustible.


