Fernando Castillo
cofundador y COO de Forcast
El punto en común entre la Revolución Industrial, la era de la Electricidad e Ingeniería Pesada y la era del Petróleo y la Producción Masiva es que son hitos históricos disruptivos que cambiaron la forma de vivir, pensar y el actuar del mundo. También comparten el hecho de que el punto de inflexión que los gatilló fue la tecnología.
Hoy nos encontramos inmersos en un nuevo proceso de cambio que está en pleno apogeo: la Revolución Digital, caracterizado por la llegada del internet y su rápida propagación y adopción por las personas. Según el Banco Mundial, mientras en 2000 sólo un 6,7% de la población utilizaba Internet, en 2020 la cifra alcanzó el 56,7% y el crecimiento está lejos de estabilizarse.
Chile no es indiferente a este fenómeno. La economía digital de nuestro país representa el 22,2% del PIB nacional, según el estudio realizado por Accenture, posicionándolo en el primer lugar del Índice de Valor Económico Digital para América Latina. Pero según Conrad Von Igel, director ejecutivo del Centro de Innovación UC, el país se está quedando atrás en el contexto de la revolución digital.
En este contexto, en 2020 se presentó el agente de cambio más grande en esta Revolución Digital: el Covid-19. El absoluto confinamiento por casi un año y medio, en conjunto con las tecnologías disponibles al día de hoy, logró romper el status quo y replantear muchos aspectos de nuestras vidas.
Uno de ellos fue el cambio de nuestro paradigma respecto a la transformación digital. Si bien este se venía gestando hace un tiempo, con el nuevo contexto se hizo imperativo y más urgente que nunca para las empresas sumarse a la digitalización.
Este fenómeno fue conceptualizado como el “vórtice digital”, refiriéndose al inevitable movimiento de las industrias hacia un centro digital, donde los modelos de negocios y cadenas de valor son digitalizados hasta su máxima extensión.
Así, todas aquellas empresas que no contaban con la capacidad requerida para la comunicación remota se vieron rezagadas en su adaptación a estos rápidos cambios del entorno global y el rezago continuará y crecerá con el tiempo.
Entendamos que la transformación digital no es solo una incorporación de nuevas tecnologías, sino, como un proceso donde las empresas se adaptan e implementan cambios para mejorar el modelo de negocios, con el fin de optimizar al máximo los recursos y tener un mejor contacto con los clientes y su mercado.
Es por esto que ahora es de suma importancia salir de la zona de confort, cuestionar el status quo, y subirse al cambio. Al igual que otros cambios que se han dado en la historia, este persistirá en los años que vienen.
Para estar preparados frente estos cambios, desde Corfo y la empresa Forcast () los invitamos a participar en el programa gratuito #ImpulsaDigital, cuyo objetivo es ayudar a las micro y pequeñas empresas a aprender y aplicar herramientas digitales, como también recibir un diagnóstico personalizado y un programa de asesorías y mentorías para definir su plan de transformación digital.
Inscríbete en hasta el 5 de abril de 2022.


