Esta semana se dio a conocer la primera política nacional de inteligencia artificial, un documento que es fruto de un trabajo colaborativo donde participaron más de 9 mil personas, quienes aportaron con su experiencia y conocimiento, convirtiendo esta política en un documento participativo y ciudadano, donde las regiones de Valparaíso y Coquimbo también se hicieron presente.
¿Por qué es relevante contar con una política nacional en este tema? ¿Cómo impacta los territorios, particularmente el nuestro?
Este esfuerzo, liderado por el Ministerio de Ciencia, fue una elaboración colectiva donde las voces de la academia, la ciudadanía, la industria y el sector público, confluyeron en un diseño que reúne 70 acciones prioritarias y 185 iniciativas con impacto en ámbitos sociales, económicos y también en la necesaria formación de personas, con un horizonte de 10 años y una inversión de $26 mil millones.
La inteligencia artificial (IA) está ya inserta en nuestra cotidianidad y es estratégica para contribuir al bienestar integral de nuestra humanidad. Gracias a ella, existen máquinas capaces de realizar tareas que requieren de razonamiento y aprendizaje y las redes sociales nos alertan con temas que despiertan nuestro interés, porque han aprendido a conocer nuestros gustos y preferencias.
Los desafíos serán diversos. En cuanto a la conectividad necesaria se requerirá de la aceleración del despliegue del Sistema de Conectividad Nacional 5G impulsado por la Subsecretaría de Telecomunicaciones, el aumento de la capacidad de almacenamiento y procesamiento en Chile, además de la generación de proyectos de conectividad ciudadana, lo cual se incluye en esta política.
Asimismo, en cuanto a la adopción de tecnologías digitales, la inteligencia artificial posee un rol protagónico. El ciberespacio y la ciberseguridad, son temáticas plasmadas en la política como áreas que deben ser apoyadas a través de una institucionalidad formal, complementando el mundo público, con la academia y la industria.
Siendo esta una región universitaria, las capacidades de formación humana en torno a este tema nos plantean también una oportunidad única. Por tanto, se espera que con los refuerzos entregados a través de la política de inteligencia artificial, se incentive la oferta y especialmente en cuanto a programas de especialización de estudios, y así contemos con más y mejores profesionales y especialistas que aporten a uno de los principales vehículos de transformación del futuro.
Los invito a interiorizarse de esta política, a soñar con ella y a pensar en las múltiples posibilidades que ofrece para todas las áreas del quehacer territorial: el transporte, la actividad portuaria, la minería, la agricultura, las industrias creativas o las tecnologías de la información. La inteligencia artificial llegó para quedarse y, por qué no, proyectar una consolidada industria tecnológica nacional.


