Dos mitos en I+D+i+e

Tomas Katz

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Por Tomás Katz
Ejecuivo Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica
Vicerrectoría de Investigación e Innovación, Universidad de Valparaíso


En este último tiempo, en pleno periodo de campaña presidencial, se han visto a varios candidatos declarar sobre qué cosas se debiesen hacer para incentivar la Investigación, Desarrollo, Innovación y Emprendimiento y poder generar mayor innovación científico-tecnológica, que, a su vez, nos pueda permitir sofisticar nuestra matriz productiva y, de esa forma, lograr ese tan ansiado “desarrollo”.  En algunos casos, hablan de hechos concretos, y en otros parecieran ser más declaraciones de buena fe.

Todos los comentarios inician su argumento en la famosa cifra del 0,4% sobre PIB, que es destinada actualmente para I+D o bien de ese 1.5% en Innovación y Productividad (en donde se insertan los 187 programas de Innovación e Investigación de 9 Ministerios distintos). Y la solución la ligan a sólo una línea.

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A continuación, se pretende desmitificar “la solución mágica” planteando sólo dos (con correcciones de concepto) y entendiendo que no deben ser excluyentes:

  1. Ley I+D.

Es cierto que la Ley I+D no se ha utilizado como se esperaría. También es cierto que genera incentivos tributarios importantes y que se utiliza poco por las limitantes burocráticas que limitan la eficiencia en el proceso y a la larga lo vuelven caro y lento. Lo que no es cierto es que sea por esta razón que el I+D no genere nuevos productos y servicios más sofisticados. Que se genere Innovación en una empresa, no es sólo responsabilidad de ésta, sino de un entramado en donde colaboren las Universidades y Centros de Investigación. La sofisticación de la matriz productiva no recaerá sólo en un beneficio tributario.

  1. Más “Start Ups” es mejor que menos “StartUps”.

No necesariamente. Obviamente tener una mayor cantidad de “StartUps” puede generar más Innovación, porque aumentan las probabilidades de éxito. Pero hoy en día no existe una estructura que nos permita consolidar esos Emprendimientos de Base Tecnológica (EBT).

En Chile, 1 o 2 de 10 ETB son considerados exitosos, por lo que, si se aumenta el número, generará mayor gasto a un mismo nivel de éxito y consolidación. Lo relevante es poder consolidar la Industria de Capital de Riesgo en el país, de manera de poder invertir en etapas de validación de prototipos y entrada al mercado, en donde los niveles de riesgo van en disminución. Si hoy en día existen tres grandes empresas (Cornershop, NotCo, y Betterfly) que se iniciaron como “StarUps” y que se sean consolidado, es porque obtuvieron financiamiento extranjero (111 millones de dólares con inyección de capital).

En conclusión, es relevante señalar que para que Chile pueda tener una gama de productos y servicios de alta sofisticación, es necesario comprender que las medidas orientadas a procesos complejos de Innovación tienen que estar concatenadas de manera eficiente, y no pensar, que porque la empresa puede ahorrar por hacer I+D o porque se levantarán más “StartUps”, será suficiente.

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