Opinión: Grados de libertad

Rodrigo Sion

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Mi intención en esta columna no es reflexionar entorno al concepto de Libertad. Quizás lo único importante como consideración para la lectura es que ésta no representa una máxima, una guía de acción o espacio de algún imposible, sino más bien como una construcción de sentido, que tanto como presentar una habilidad de actuar, pensar y sentir, refiere necesariamente a una condicionante y restricción sobre la cual la libertad puede ser pensada. Lo que busco es trabajar sobre el concepto de grados de libertad, que se puede entender desde un punto de vista geométrico, algebraico, y según mi punto de vista, desde las dinámicas de los equipos de trabajo. Si, equipos, como los de las empresas, deportes y gobiernos.

En una entrevista en la que participé hace unas semanas me plantearon la pregunta ¿Cuál es la importancia para ti de los equipos? Esbocé en ese momento dos aproximaciones. La primera fue que, si bien muchas de las actividades de análisis e investigación a las que estoy acostumbrado en mi trabajo como profesional independiente, entiendo (espero de) los equipos como un espacio que enriquece la perspectiva y contenidos de quienes son parte de ellos. Son ese espacio de recogimiento, para volver la mirada sobre las propias intenciones e ideas, abriéndolas a la reflexión y que no sean solo tiros al aire. El equipo da un espacio a las ideas, un espacio de sentido y de respaldo.

La segunda idea vino de una especie de balde de agua fría que creo que a muchos nos ha caído encima es este mundo del multitasking: uno no se las puede todas. Es por eso que los equipos permiten haceres diversos de los que uno solo no podría ocuparse, ni siquiera ponerles atención. Los equipos permiten que los procesos de tomas de decisiones fluyan, se complejicen, y se mantengan y junto con esto último soportan a las organizaciones. Estos dos elementos dialogan y permiten pensar a los equipos como soportes emocionales sobre los que se expanden nuestras racionalidades.

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Creo que no me sería difícil acordar con ustedes lectores, que al menos estos dos puntos no solo son espacios comunes en nuestras vivencias sino también estructuras de base de lo que pensamos como equipos: Mago Valdivia no daba pases filtrados solo su magia, hay un equipo con él; Glenn Gould no estaba solo en su debut en televisión Estado Unidos, estaba acompañado por Bernstein en la dirección de la Orquesta Filarmónica de New York.

¿Y dónde esta la libertad? La geometría nos describe a los grados de libertad como espacios a través de los cuales una medida puede moverse y tomar diferentes valores. El punto de vista algebraico, los describe como el número de ecuaciones que se establecen usando los datos. Entonces quizás, desde el punto de vista de los sistemas de organizaciones, los equipos permiten grados de libertad para decidir, que desde las puras individualidades de sus miembros no podrían ser pretendidas o esperadas.

Ahora bien, así como cualquier libertad distingue el condicionamiento desde el cual se hace posible, los grados de libertad que se pueden hacer presentes para decidor reflejarán las dificultades que individualmente no podrían ser abordadas, y que en acción asociativa tienen la posibilidad de ser resueltas (de alguna forma… cualquiera que la organización pueda darle). Los grados de libertad no son una especie de ranking donde más es mejor, éstas en un equipo constituyen el sentido en el que se mueven sus decisiones, y su cambio genera sus diferentes potencialidades. 

Es importante no perder de vista que ni los equipos ni las decisiones vienen de la nada, ya que son en si resultado de procesos de decisiones de las organizaciones, sean estas formales o no (hay que contratar jugadores, hay que elegir a un pianista y a un director, hay que contratar a un periodista; y hay que hacerlo de la forma en que se haya acordado en la empresa: head-hunters, publicaciones en rrss, …). Los equipos en las organizaciones se conforman para fines, y son estos la clave para también observar los grados de libertad de los equipos.

Y desde aquí muchas interrogantes a trabajar ¿Qué permite en un equipo sus grados de libertad? ¿y qué se los restringe? Aquí una idea: El restar o restringir grados de libertad no pasa por más o menos miembros, o nuevos rostros (necesariamente), sino por las relaciones que se requieren en cada organización para el cumplimiento de sus propios objetivos. Y desde esta idea ¿Se ganó o no grados de libertad, entendidas como capacidades de toma de decisiones, con la salida de Mañalich y la entrada de Paris al Ministerio de Salud, si como se ha estado discutiendo estamos tropezando con la misma piedra casi exactamente un año después? Puede que se haga necesario ampliar la imagen para ver con más claridad. Otro caso: ¿La Mesa Social de Salud aporta algún grado de libertad a quienes ostentan la responsabilidad gubernamental frente al COVID-19, y de no ser así cuál es su función? ¿Cómo cambian las posibilidades de decisión el ingreso del ex diputado Melero en el Ministerio del Trabajo? ¿Hay algo que se puede pensar distinto con él en la cartera y qué transluce en la estructura del gobierno este cambio? ¿Qué hay en el equipo de gobierno que hacer pertinente y posible esta incorporación? … una incorporación que decir que ha hecho ruido queda corto a mi parecer.

Los grados de libertad que se consiguen están fuera del individuo, se suceden en el equipo en el que se consiguen/traban porque no pueden explicarse sin éste. La pertinencia de las inclusiones/exclusiones de nuevos miembros en una organización debe observarse desde la misma organización, así como los grados de libertad que esta sostiene. Hoy, luego de este nuevo cambio de gabinete en el gobierno, pienso que quizás me faltó decir que es imperativo contextualizar a los equipos en sus organizaciones o en las agendas políticas sobre las cuales éstos son posibles.

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