En 2012, Camila Quevedo Silva ingresó a DuocUC de Valparaíso a estudiar dibujo arquitectónico, donde aprendió el mundo del modelado 3D. Terminando la universidad se fue a Santiago, donde siguió estudiando para especializarse en fabricación digital (máquinas laser e impresoras 3D) y en paralelo cursó talleres de arduinos y robótica para involucrarse en Rotatecno, empresa en la que es gerente general hace seis años.
“Lo entretenido de la robótica es que abarca diversas disciplinas entonces había espacio para mí, que vengo del área de arquitectura y diseño”, puntualiza Camila.
Fue en 2016, tras cursar un diplomado en la Pontificia Universidad Católica de Chile sobre arquitectura sustentable que fue indagando y viendo un poco hacia el camino que quería tomar en su vida y la empresa.
«Esta especialización me llevó a querer aprender más sobre innovación, emprendimiento y cuanta cosa había; la tomaba. No había explorado las opciones de Santiago, así que las tomé todas para aprender lo más posible y así fue como me empoderé y aprendí lo que hoy sé sin ser ingeniera”, comenta Quevedo.
Mentalidad disruptiva
Rotatecno partió hace casi quince años por iniciativa de su hermano y sobrino. Comenzó como algo social y en base a donaciones fueron expandiendo el proyecto a colegios y comunas. “Mi hermano estuvo guiando todo desde su origen y hace cinco años se formalizó la empresa, armándose sistemas como el Over Mind; que permite por señales cerebrales hacer movimientos de algún aparato electrónico y MIVOS, un traductor de lengua de señas al español y viceversa”, cuenta la destacada emprendedora social.
Con una mentalidad disruptiva, pese a las dificultades que tendría esa decisión, Rotatecno apuesta por enfocarse en el 1% de la población: quienes están postrados en su cama, en silla de ruedas y la comunidad sorda. “Fue todo un aprendizaje, ya que son personas que, de base, tienen problemas de acceso a la información y en al área de tecnología muchos más”, agrega. Es por eso, que Camila también se capacita en Lengua de Señas para ser intermediaria de nuevos cursos que vienen y luego ser intérprete, estudios que realiza en una escuela de la Asociación de Sordos de Chile -ASOCH-.
“Nosotros buscamos un modelo que pueda ser un aporte social y a la brecha tecnológica. Esta idea de dar acceso a la robótica, competencias y viajes ya han permitido a más de 800 jóvenes conocer y competir a nivel internacional. Por otra parte, en cada experiencia vemos resultados en la autoestima, en la personalidad, en cómo rendían después en el colegio, por lo tanto, era una necesidad para nosotros compartir esta información y enseñarla”, señala Camila.
Así fue como Rotatecno definió un modelo que les permitiera, por un lado, comercializar y, por otro, obtener recursos tecnológicos por medio de competencias que traen al país para que los jóvenes entrenen y aprendan de forma entretenida. Además, en paralelo, hacen desarrollo de innovaciones para financiar su labor social, que es lo guía a este emprendimiento.
“Nosotros vivimos de esto y es algo que está cada vez más latente. Cuando partí era súper difícil llegar a los colegios, porque los equipos directivos no prestaban atención. Lo veían lejano o no entendían mucho, y años después me devolvían la llamada o respondían el correo para confirmar y nosotros ya estábamos en otra etapa, porque la tecnología avanza muy rápido”, relata Quevedo.
“Con esta tecnología hemos sido pioneros y vamos avanzando rápido y con quienes se quieren subir a la ola con nosotros. Lo bueno es que, pese a todo, hemos podido vivir de nuestros emprendimiento. Es algo que nos gusta, que nos fascina, vibramos con lo que hacemos y está toda la familia involucrada de alguna u otra forma”, agrega esta destacada emprendedora.
Rotatecno en Latinoamérica
Robo-One es una categoría de competencia de robots de robots humanoides bípedos, sin límite de edad, en la que hace dos años participan jóvenes chilenos gracias a la representación Latinoamérica que obtiene Rotatecno. “Esto nos permitió el año pasado hacer la primera Robo-One y en 2020 incorporar a las universidades y, con ello, la adquisición de robot por parte de sus distintas escuelas lo que amplió la participación”, detalla Camila.
“En 2017 inscribimos la Roba-One Japón y fuimos los primeros no asiáticos en participar. A nosotros nos costó como cinco años que nos aceptaran, porque era muy cerrado, pero fuimos un boom porque para ellos era muy llamativo que personas del otro lado del mundo se interesaran de su competencia y participáramos. Ganamos dos torneos seguidos y eso les llamó mucho la atención porque llevaban 18 años compitiendo. Vieron nuestra motivación, ganas de aprender y que éramos tan fanáticos como ellos”, asegura Camila.
El mismo año, fue parte de la creación de Robotics Lab Scl, el primer Hub de Robótica aplicada en Chile y una plataforma para el fomento de I+D de Rotatecno, que les ha permitido ampliar el trabajo en robótica, tener instrumentos, materiales y prescindir de espacios o insumos prestados para las competencias, ya que habían sido bastante nómades hasta esa fecha. Hace 15 años compiten también en Estados Unidos con buen posicionamiento.
“Haberme incorporado a Rotatecno sólo me ha traído beneficios: poder estudiar otras cosas, conocerme y relacionarme con otras personas, otros mundos, más seguridad, más empoderamiento y conseguir una red que me ha permitido darme cuenta que con esfuerzo y dedicación, sobre todo haciendo lo que a uno le apasiona y llena el corazón siempre se podrá llegar lejos. Quiero ser una voz para las niñas que no se sientan parte del mundo de la robótica”, asegura Camila.
Reconocimientos
Y su pasión le ha traído muchos frutos que la hacen sentir orgullosa de su camino emprendedora y vinculada a robótica, desde entrevista en distintas plataformas y medios de comunicación, hasta reconocimientos de importantes organizaciones.
Fue Banco Estado, quien desencadenó una serie de reconocimientos. Cuenta Camila que la contactaron para participar del programa Crece Mujer y becarla en Her Global Impact, donde aprendió sobre innovación y compitió con Over Mind, formando redes que mantiene hasta hoy.
Posterior a esta experiencia, postuló a InspiraTEC, donde fue finalista y, raíz de ello, fue jurado de diversas instancias y actividades. “Se armó una red y para que estamos con cosas, somos bien pocas, entonces cuando uno va ganando premios te llaman de todos lados y yo saqué el máximo provecho. Mostré harto mi proyecto”.
También participó en ‘Una idea para cambiar la historia’ de History Channel, donde pudo vincularse con empresas, universidades, colegios, exposiciones y eventos.
Entre otros premios, destaca haber sido Ganadora de Innovaton 2015 de Teletón con el proyecto Over Mind, silla de ruedas neurocontrolada; Ganadora Best Sunset Corona Award, por mejor implementación tecnológica en el mundo con proyecto Sunset La Diana el mismo año y Ganadora Premio en la categoría INNOVACIÓN del concurso #100 Innovarock en 2017.
Un conjunto de reconocimientos y logros que han llevado a Camila a proyectar una región de Valparaíso con oportunidades y representantes en robótica, mostrar nuevos talentos, y acortar la brecha tecnológica.
“Ha sido un camino bien lindo, bien inclusivo e integrado. Todos en la misma, sin diferenciar género, entonces siempre tuve mucha suerte en rodearme con gente buena. La robótica ayuda a viajar a conocer personas de otros países, acceder a culturas y descubrir el mundo y creo que eso es un tremendo valor de la Robótica y por eso sueño con llevar Rotatecno a todos los rincones de Chile”, concluye Camila Quevedo, gerente general de la empresa social.


