Opinión: Extrañamiento, una forma de entender e impactar problemas sociales

Rodrigo Sion

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Nuestra percepción se automatiza como consecuencia de la rutina: los productos son los mismos, la ciudad tiene las mismas esquinas, los árboles están igual de secos que ayer, la apatía es la misma. Sin embargo, cuando se toma cierta distancia de algo nos podemos deshabituar a vivir experiencias ya determinadas en nosotros mismos. Este ejercicio de resituar percepciones ofrece nuevas sensaciones sobre lo que ya se conoce. En cierto modo, se esta “mirando con ojos nuevos”. Sentirse extraño en el entorno que habitamos es necesario para permitirnos la sorpresa y re imaginar las relaciones que componen a nuestra sociedad.

Sin duda una Innovación Social puede reconocerse como una solución novedosa a una problemática comúnmente percibida y sentida. Lo interesante es que, como comentan variados autores, no está restringida a que ser necesariamente un producto, proceso o tecnología, sino que también se entiende como un principio, una idea, una legislación, un movimiento social, una intervención o una combinación de éstos (Phills Jr., Deiglemeier, & Miller, 2008). Planteo aquí que la Innovación Social se alimenta también de este extrañamiento en espacios muy diversos de la vida en sociedad, aunque a veces hablamos poco de él, ya que suena mejor presentarla como el resultado de un trabajo conducido y planificado, siendo que está infinitamente ligada a coincidencias, acciones ajenas, complejidades y descontrol.

El extrañamiento sobre el funcionamiento de las instituciones del Estado es espacio fértil para la creatividad de los equipos y colaboradores del reconocido Laboratorio de Gobierno; el trabajo de las municipalidades en las Farmacias Populares necesitó del re observar entre muchos actores, a las personas no sólo como clientes (una figura hasta hace un tiempo automatizada para referirnos a otros), sino que como vecinos; hay nuevas aplicaciones tecnológicas que permiten conectar a vecinos y tiendas de barrio desde municipalidades para la entrega de apoyos a las familiar en el marco la reactivación económica como en el proyecto Locales Conectados; y también aplicaciones nacidas para apoyar la vida de barrio y la compra en comunidad desde el vínculo como propone LocalShop, y no sólo desde el cálculo costo/beneficio. La intención de avanzar en Innovación Social está cruzada por este «dejarse sorprender» en los ojos de quienes participan en ella, tanto como gestores, clientes, ciudadanos o beneficiarios.

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Son notables estos esfuerzos y también notables los espacios donde aún podrían llegar. Entonces, (me) surge la pregunta ¿Hay algo que habilite (o que esté bloqueando) el extrañamiento en algunos espacios? ¿Qué tal si pensamos desde esta perspectiva a instituciones tan importantes, y hoy conflictuadas, como Carabineros de Chile? Fraudes, violencia, desmesura y cerrazón chocan con el rol tan fundamental al que está llamada una institución como ésta.

No puedo dejar de mencionar mi esperanza de que los responsables institucionales y los agentes directamente vinculados a estas situaciones respondan por su quehacer o desidia. Junto con ello, la violencia manifestada en diversas formas y direcciones (de ida y de vuelta), requiere condena y una respuesta transparente, pero veo que ésta es siempre una instancia de una realización desequilibrada de organizaciones frente al entorno que se permite / le es posible observar, un desequilibrio que es más amplio en tiempos y relaciones que el evento mismo. Siento que estamos llamados a atender estos nudos institucionales para de manera profunda contrarrestar la violencia que condenamos y hacer crecer la confianza anhelada.

Junto con la intención, la planificación, e incluso una necesaria e ineludible indignación, extrañarse es una recomendación para la investigación social, la literatura y para emprendedores sociales de todos los ámbitos que podamos nombrar, en el ejercicio de entender e impactar en las condiciones que posibilitan los llamados problemas sociales. La confianza no es ciega y requiere de cambios plausibles para reafirmarse en la sociedad, pero debemos ser cuidadosos: nuestra propia rutina y desencanto puede ser nuestro punto ciego, cerrándonos en la misma forma que criticamos. Aquí el extrañamiento es una buena herramienta que nace juntamente del abrir espacios de dialogo y conexión, y puede servir incluso para mirarnos a nosotros mismos al enfrentar algunos de los muchos desafíos sociales.

De lo cotidiano a lo global, el extrañamiento apertura nuevas miradas que pueden hacer de unas Instrucciones para subir una escalera (Cortázar J., 1962) un eco de nuestro presente: «Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie».

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