Opinión: Industria musical y creativa…una reactivación emocional

Rodrigo Sion

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Una bella idea que llegó a mis oídos es que nuestro primer encuentro con la música viene del latir del corazón de nuestras madres. Allí se forma un vínculo emocional que nos acompañará y el que nos encamina a crear. El arte musical se revela como una disciplina eminentemente social, es una de las expresiones creativas más íntimas del ser, ya que forma parte del quehacer cotidiano de cualquier grupo humano. Desde ella (y no suplantándola), la industria musical en su conjunto vive de la creación y la explotación de la propiedad intelectual musical.

Compositores y letristas crean canciones, letras y arreglos (y creamos! …. quiero pensar que aporto también a ello). Estas se interpretan en directo sobre el escenario, se graban y distribuyen a oídos y consumidores hambrientos de contenidos, o se licencian para cualquier otro tipo de uso, por ejemplo, como la venta de partituras o como música para publicidad, televisión, youtube o redes sociales. Estas actividades han configurado industrias musicales ligadas a la discografía, la grabación musical, su distribución a los consumidores, la de las licencias musicales, la música en vivo dedicada a conciertos, giras, producción, Instrumentos y equipos, …

Los remezones en esta industria no son nuevos. Los efectos del internet se hicieron sentir sobre todo en la distribución de música grabada entre los consumidores. A finales de 2013 las ventas de música en soporte físico (casetes, CD, vinilos) medidas en unidades habían caído hasta regresar a las cifras relativamente bajas de principios de la década de 1970. iTunes supuso un cambio radical en la industria musical al ser el primer punto de venta online que podía ofrecer los catálogos musicales de las principales discográficas, con un modelo de precios novedoso que permitía a los consumidores comprar solo las canciones que realmente les gustaran de cada álbum.

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Los flujos de ingresos se han modificado fuertemente con la llegada de internet. Spotify informó en 2013 que el 70% de sus ingresos por publicidad y suscripciones fue destinado a pagar regalías a los «derechohabientes». A finales de 2013, la empresa generó más de 1.000 millones de dólares para propietarios de derechos de todo el mundo, lo que, según Spotify, demuestra que su modelo funciona. Aunque esto no es del todo compartido en la industria musical, ya que Mike Portnoy (Baterista de The Winery Dogs, Sons of Apollo, ex Dream Theater, etc etc) publicó en Twitter hace unos días etiquetando a Daniel Ek, CEO de Spotify lo siguiente: «Tengo 8 álbumes lanzados en 2020 y ganaré MIGAJAS de ellos (si es que fuera a recibir algo). Entonces, su teoría de que los artistas necesitan hacer MÁS música para tener éxito ¡esto una p*** mentira! Apoya directamente a los artistas si quieres que ellos puedan continuar haciendo música…«

Si Portnoy alega … ¿cómo se vive de la música en Chile? Desde la primera idea de este escrito, vivimos siempre desde ella (emociones), pero otra cosa es cómo esta completa un plato de comida y construye un hogar. El Observatorio Digital de la Música Chilena (ODMC) desarrolló un estudio llamado «Diagnóstico de la industria musical chilena: Estallido Social y Covid-19″ durante marzo 2020«. Ella incluyó la participación de 2.034 músicos y agentes del sector.

Este estudio da cuenta de que en Chile el 90% de las empresas musicales corresponden a micro o pequeñas empresas y el 67% de los trabajadores de la música trabajan con la modalidad de boletas honorarios, con escasas garantías de seguridad social y bajo apoyo financiero. La fuga de talentos hacia otros sectores económicos, en la búsqueda de mejores expectativas de vida, y la aversión al riesgo por parte de las empresas para la creación de contenido, están afectando fuertemente a esta industria. sobre un 50% de los profesionales de la industria considera probable buscar una segunda fuente de ingreso no relacionada al sector.

Los reajustes nuevamente toman curso para la industria musical y Chile no es la excepción. En plena crisis sanitaria, el pasado 15 de julio se celebró la sexta versión de los Premios Pulsar 2020, que por primera vez y debido a la cuarentena, se transmitió en formato streaming.

¿Cómo apoyamos directamente a nuestros artistas? Para la industria musical chilena hay muchos desafíos: gestión de fondos públicos y privados de apoyo para los trabajadores y empresas de la industria, la recaudación de derechos vía televisión y streaming, la utilización de plataformas digitales para difusión de proyectos artísticos y más ¿Cómo las RRSS jugarán un rol en nuestra relación con los artistas y los procesos creativos? ¿Bastará  con una cámara increíble y una pantalla increíble en nuestros celulares para crear mucho más, o estaremos dejando algo fuera?

«Es nuestra emotividad lo que determina cómo nos movemos en nuestras conversaciones a través de diferentes dominios de coordinaciones de acción» reflexiona H. Maturana. Hablar de la música solo en términos de industria o la capacidad de control del sonido es como explicar a la sociedad en términos de la curtosis de las gráficas de data recolectada en las encuestas a la opinión pública: la mecánica como llave no abre todas las puertas. Hay un desafío en la reactivación ligado a la sostenibilidad e innovación en el que la industria creativa y la música debe formar parte. Un primer paso de poner nuestra atención y emoción, en y desde ella.

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