Opinión: El desafío del segundo país con peor índice de innovación en LATAM

DITEC UV_Cristobal Iturriaga

Compartir publicación:

Por Cristóbal Iturriaga

Coordinador Innova UV

Universidad de Valparaíso

Anuncios
El Pasaje Banner Large Anuncio

Hace poco más de dos semanas se dio a conocer el Estudio de Perfil de Madurez de Innovación en Empresas Latinoamericanas, Innovation Scorecard 2020, de la Consultora Transforme, donde Chile se posicionó en el puesto N° 6, de los 7 países latinoamericanos analizados. Esto la verdad puede no sorprender a muchos, ya que basta con analizar los últimos 10 años del Ranking de Competitividad Global, para darnos cuenta de que Chile ha ido perdiendo terreno frente a otros países, sobre todo en materia de TIC e Innovación.

El estudio de la consultora Transforme pone sobre la mesa la importancia y urgencia que debemos dar, como país, a mejorar las capacidades de innovación en las empresas, lo que presenta un desafío no menor para Chile. Actualmente, existen distintas herramientas que vienen a apoyar el desarrollo de innovación empresarial: fondos y subsidios orientados a generar nuevas soluciones, leyes de incentivo tributario para la generación de I+D que permiten rebajar impuestos, e incluso plataformas que esperan mejorar las habilidades personales en torno a estos temas. No obstante, como observamos, esto no ha garantizado el crecimiento de las empresas chilenas a tal punto en que sean capaces de generar innovación. Entonces ¿Cuáles son los cambios que debemos realizar para lograrlo?

El Rol de la Academia

La respuesta podría estar en generar más y mejores capacidades para el desarrollo de soluciones innovadoras. Sin embargo, dichas capacidades ya existen, pero no dentro de las empresas, sino que en la academia. Hoy las universidades están dotadas de infraestructura y conocimientos que les permite generar I+D+i pero, por lo general, no buscan satisfacer las necesidades de la industria. Por otro lado, tenemos el escenario actual ya mencionado, donde se podrían utilizar las capacidades de la academia para agregar valor a la empresa.

Pero si esto es tan claro ¿Por qué no se está generando ese vínculo que agregaría tanto valor a la industria? Aquí aparecen dos problemas: Por un lado, la empresa, que normalmente se escuda en que innovar es algo caro, aunque para muchas de éstas no es necesario, puesto que en el mercado no existe una gran competencia que lo amerite o bien no están dispuestos a ‘abrir sus puertas’ y mostrar sus problemas. Por otro lado, tenemos a la academia, que normalmente se centra en investigar y realizar ciencia básica, sin poner foco en resolver problemas, debido a que sus incentivos son otros.

Es por esta razón que urge la necesidad de establecer políticas que permitan que las empresas requieran innovar, estableciendo mecanismos que las hagan más competitivas. Pero, además, se deben establecer incentivos que hagan que la academia ponga foco en resolver también las problemáticas del mercado. Para ello es fundamental el rol del Estado, y en particular del nuevo Ministerio de Ciencia, que debe generar los espacios para que se genere ese trabajo colaborativo tan necesario.

Compartir publicación:

ANUNCIO

LECTURAS SUGERIDAS

ANUNCIO