Por Álvaro Eyzaguirre Pepper
Director ejecutivo FIA
En FIA llevamos 23 años fomentando la innovación en el sector silvoagropecuario nacional y en la cadena agroalimentaria asociada. Estamos orgullosos de contar con importantes experiencias de innovación reconocidas por el mercado y atribuibles al accionar de la Fundación, pero al mismo tiempo sabemos que tenemos importantes oportunidades de las que nos debemos hacer cargo.
El cambio climático, el aumento de la población y los mercados cada vez más exigentes, nos obligan a repensarnos y pasar de ser un sector conservador a uno moderno. Más hoy cuando la agricultura está viviendo un momento de gran protagonismo, cumpliendo un rol clave en dos grandes desafíos que tensionan a nuestro planeta a corto y largo plazo. Por un lado, el agro debe seguir funcionando en tiempos de pandemia para asegurar la cadena de abastecimiento alimenticio. Por otra parte, con la mirada puesta en los años venideros debe aumentar la producción de alimentos saludables, pero con menos recursos hídricos y tierra cultivable.
La innovación ha sido y seguirá siendo la receta para que el agro se adapte rápida y eficientemente a los cambios en los sistemas de producción y nuevas necesidades de los consumidores. Asimismo, es el principal atajo para responder con la rapidez que se requiere a momentos de emergencia y crisis, como el que vivimos hoy. Pero, ¿cómo lo hacemos si nuestro sector es el segundo menos innovador del país (según datos del Ministerio de Economía)?
Para dar respuesta a esta pregunta, como FIA nos hemos centrado en los obstáculos que dificultan el desarrollo de la innovación y los convertimos en cuatro servicios para fomentarla: incentivo financiero, capacitación, información y redes.
Y ajustamos nuestra misión apostando por contribuir a la solución eficiente de desafíos estratégicos del sector agro, por medio del fomento, articulación y difusión tecnológica de procesos de innovación orientados al desarrollo sustentable.
En el contexto que hoy nos encontramos buscamos jugar un rol activo para asegurar que la agricultura no pare. Para ello, los productores requieren disponer de recursos para desarrollar y adoptar innovaciones en productos, servicios y/o procesos que contribuyan a la solución eficiente de estos desafíos. La apuesta desde nuestro rol es hacernos cargo de esa brecha; y en los próximos meses materializaremos ese aporte a través de nuestra Convocatoria Nacional de Proyectos.
Nuestro compromiso es seguir trabajando arduamente para entregar un apoyo pertinente a cada etapa del proceso de innovación en la que se pueden encontrar las iniciativas, focalizar las temáticas y responder adecuadamente a los ciclos de vida de nuestro sector.
Finalmente, hago un llamado a todos los y las productores agrícolas del país y a quienes crean que a través de sus ideas e iniciativas pueden dar respuesta a las problemáticas que hoy enfrentamos, y es que más que nunca tenemos que activar nuestro modo innovación.


