Opinión: Una alimentación saludable en tiempos de cuarentena

Una alimentación saludable en tiempos de cuarentena

Hace años que Chile lucha contra los altos niveles de mal nutrición en la población, pero a pesar de todos los intentos en generar políticas y medidas de acción para revertir esta situación, la realidad muestra que estos niveles siguen aumentando, a diferencia de lo esperado. ¿Estamos abordando bien la problemática en estos tiempos donde necesitamos velar por la salud de las personas?

La verdad es que no: la desigualdad en el acceso a alimentos saludables es notoria y, peor aún, las autoridades y la población en general no toman conciencia de aquello.

Sin embargo, todos jugamos un papel fundamental en esta batalla: desde las entidades que velan por la educación –quienes establecen políticas– hasta los integrantes de cada núcleo familiar, pues alimentarse sano no es una responsabilidad que podemos delegar– nos compete a todos y es una tarea que se debe trabajar en conjunto, de manera integral.

Desde los acontecimientos que vienen sucediendo desde octubre del año pasado, la crisis social y la emergencia sanitaria que estamos enfrentando actualmente producto de la pandemia por COVID-19, han dejado a la vista que el acceso a una alimentación saludable es una brecha que afecta a gran parte de la población, y que ha crecido de forma alarmante durante la pandemia, ya que se ha dificultado el acceso a los alimentos, ya sea por escasa disponibilidad, dificultad para movilizarse o por el aumento del precio de una amplia gama de alimentos saludables de consumo habitual.

Todo esto, sumado al estrés emocional que afecta a muchas personas, puede llevar a empeorar los hábitos de alimentación, aumentando el consumo de alimentos ultra procesados, altos en grasas saturadas, azúcares y sodio– productos que son de “fácil acceso”, agradables al paladar, pero que nutricionalmente no aportan.

Sin duda alguna, en estos tiempos existe una gran necesidad de fortalecer los sistemas alimentarios para poder afrontar exitosamente los momentos de crisis, y es precisamente ahora cuando, dentro de las posibilidades que hoy en día la situación permita, se deben crear instancias educativas para fomentar el consumo de alimentos saludables, como la utilización de medios de comunicación remotos para crear instancias educativas a través de foros, conversatorios y charlas, entre otros.

Un buen ejemplo de esto es lo que está haciendo CREAS, poniendo a disposición de diversas entidades charlas de alimentación saludable gratuitas para quién lo requiera.

Por otra parte, debemos aprovechar el mayor tiempo que pasamos en casa para volver a la comida casera y, a través de ésta, fortalecer los vínculos familiares, mitigar el estrés emocional e innovar en recetas tradicionales, reemplazando ingredientes por otros más saludables, evitando el consumo de comida chatarra y dándole prioridad al consumo de frutas, verduras y legumbres.

Si no tomamos las medidas necesarias durante el tiempo que dure esta pandemia, los efectos por llevar una alimentación deficiente pueden desencadenar una crisis nutricional aún mayor de la que ya llevábamos antes de que todo esto comenzara.

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