Sofía Calvo Foxley: “Valparaíso mantiene un ecosistema de industria textil sustentable súper consciente”

La industria textil se ha hecho conocida por ser un alto consumidor y contaminante de aguas y, en muchos casos, por sus precarias condiciones laborales. Una situación que llevó a Sofía Calvo a vincularse a esta problemática y de la cual da cuenta en la siguiente entrevista.

Hace 13 años que Sofía Calvo Foxley plasma su interés por la moda a través de su blog Quinta Trends, un espacio que visibiliza marcas y tendencias sustentables alrededor del mundo, donde se preocupa por promocionar una industria comprometida con desarrollar procesos limpios y que velen por condiciones dignas de trabajo. Su experiencia como investigadora le ha valido la publicación de tres libros, asesorar marcas, dictar charlas y ser invitada a diversos eventos de la industria a nivel regional y nacional. Una trayectoria que la hace especialista a la hora de conversar de sustentabilidad en el vestir.

En la trayectoria investigativa para tus libros, ¿qué has podido identificar como buenas prácticas en la industria chilena en torno a desarrollar la sustentabilidad?

Hay tres variables que puedo identificar. Las buenas prácticas están ligadas a la utilización de ciertos materiales, como el suprareciclaje. Se trata de ocupar materiales que podrían haber terminado en el tacho de la basura. Con esto surgen propuestas innovadoras que, de alguna manera, le agregan valor y un atractivo estético, lo que muchas veces se traduce en un mejor material que el original. En un segundo punto, considerar el uso y la promoción de materiales nacionales, los pocos que quedan de la industria local.

También de debe estacar el trabajo que las marcas realizan con pequeñas comunidades artesanales, quienes rescatan sus oficios. La sustentabilidad no solo hay que verla desde lo medioambiental, sino también de las personas y la vinculación. Es una responsabilidad global con tu entorno.

En las actividades que has participado relacionadas a la moda en el último tiempo, ¿qué has podido observar sobre el estado actual de la consciencia en el vestir de chilenas y chilenos?

En términos generales, creo que todavía no tienen una consciencia clara respecto a los que es la sustentabilidad. Hay una asociación natural, a propósito de la fallida COP 25 aquí en Chile, de que efectivamente la moda tiene un impacto en el medio ambiente, pero les cuesta entender que también es la vinculación con el trabajo y la dignidad de las personas que están detrás de la cadena de producción. Por lo anterior, muchos no comprenden que la ropa barata para algunos es cara para otros, y ese costo que no pagamos ahora, al final igual lo terminamos pagando. Es un costo solidario que a la larga afecta al sistema.

A pesar de esta visión, siento que existe una evolución. A través de los eventos que he participado, veo que por lo menos hay un interés en abrir los ojos, de querer informarse más y buscar más alternativas, pero eso aún no se traduce en un cambio de paradigmas. Solo existen ciertos nichos que están cambiando conductas, pero se tiende a pensar que este tipo de consumo está ligado a las elite, lo que es triste en el fondo, ya que limita estas alternativas de consumo que, al final, hacen que nosotros invirtamos en prendas que nos van a durar más y así dejar las que son más desechables y producen basura dada su corta vida de uso.

¿Qué prácticas de consumo responsable podemos incorporar como consumidores y consumidoras de moda y cómo incentivarlas a nuestros pares?

Muchas veces se cree que hacer este tipo de cambios supone resetearse completo, y en realidad es empezar a hacerse preguntas básicas: ¿Quién hizo mi ropa? ¿Cómo se hizo? Y esas respuestas las encuentras en Google, que es la vía más accesible y sencilla. Así, se cultiva un espíritu más crítico al momento de comprar.

Lo segundo es abrir tu clóset, ver cuánta ropa tienes y también hacerte preguntas:  ¿cómo me quiero ver? Y ver si tengo ropa que responda a esa pregunta, de esta forma empezar una organización de tus prendas. Te darás cuenta que hay un montón de ropa que no usas y, tal vez, no responden a esa interrogante, que probablemente la compraste por un impulso o “por si acaso”. Esas prendas que están ahí inutilizadas igual es fuerte, ya que se debe considerar que la industria de la moda consume mucha agua y somos una región que pasa por una macrosequía tremenda.

¿Consideras que en la V Región existe un ecosistema de industria consciente? ¿De ser un sí, se podrían identificar ciertas tendencias sustentables?

Sí, la región de Valparaíso mantiene un ecosistema de industria textil sustentable súper consciente mirado desde dos perspectivas. La primera tiene que ver con el suprareciclaje. Aquí hay un fuerte movimiento y está liderado por la marca Docena (12cena), un referente en este tema a nivel latinoamericano y es un honor tenerlos en Valparaíso. También está Bazar La Pasión, que van al rescate de telas nacionales y le dan vuelta a textiles que están en desuso, como también transformar otro tipo de materiales y convertirlos en prendas de vestir.

Al mismo tiempo, tenemos grupo de marcas que están trabajando con comunidades de artesanos y rescatando sus oficios en zapatería, tejidos y más. De esta manera, se observa un ecosistema de marcas que están abordando la sustentabilidad de distintas maneras y que, aparte de abordarlo como concepto, está aportando a la economía local. Es importante que las apoyemos, no por chovinismo, sino porque nos entregan una moda que nos va a durar, una inversión a largo plazo que podemos heredar a más personas y significará de todas formas un ahorro económico.

Para quienes quieran adentrarse al mundo del consumo responsable: ¿qué iniciativas, libros, blogs y/o cuentas en redes sociales recomiendas seguir?

Quinta Trends es uno de los primeros sitios que siempre recomiendo. Allí hago un trabajo en profundidad en destacar marcas que estén orientadas en sustentabilidad. También es útil seguir muchas cuentas de Instagram, como Vaya Consumismo, Closet Sustentable, Recloset, que es una biblioteca de moda súper interesante e innovadora en el contexto chileno y latinoamericano; Franca Magazine, que son medios locales y personas que abordan de distintas maneras el tema; Slow Santiago, una consultora que en redes sociales entrega muchos tips de cómo hacer este cambio a la sustentabilidad.

Es súper importante tener este tipo de referentes, porque a veces uno se siente medio sobrepasada con tanta información y no sabe cómo partir, pero en realidad es súper fácil. Primero hay que tomar consciencia, hacerse preguntas y darle. Luego hay que entender que este proceso es de avances y retrocesos, tal y como se incorporan nuevos hábitos.

 

 

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