La historia del emprendedor que pasó de alumno “porro” a ser un destacado innovador

Por Alejandro Abarca -LQERevista #21

Ha creado productos exitosos tales como Keyslide, Keywork y Cozypay, este último que facilita los pagos online generando un código o link propio y que sirve para cualquier tipo de transacción en línea.

Cuatro en punto y yo estoy subiendo a las oficinas de Fixe en San Luis 1080. Me recibe Javier Luz, su CEO y fundador. De jeans, barba y melena, lo primero que hace es darme un recorrido. No es un coworking, pero tampoco son oficinas cerradas y en el lugar me entero de que no solo Fixe está ahí; también Tao Inversiones o Cranea Mobiliarios.

Oriundo de Copiapó, Javier estudió en un colegio católico, pero no es católico. Su familia es bastante conservadora, pero no es conservador. Además de dedicarse a Fixe y sus emprendimientos, le gusta disfrutar de la música en sus tiempos libres; componer, tocar, juntarse con amigos, leer algo y ver series de animé. Pero la cuestión es cómo un joven nortino, según él regular en los estudios, llegó a tener su propia empresa y desarrollar productos que hoy se distribuyen a una escala modesta, pero internacional.

Cambio de mentalidad

En el liceo fue un alumno promedio, no destacaba ni se quedaba atrás. Su núcleo familiar se compone de médicos e ingenieros y cuando dijo que quería estudiar diseño, las reacciones no fueron de algarabía. “Por último, informática”, le dijeron. Llegó a la Quinta Región a estudiar lo que él quería y hasta el último año de universidad, e incluso ya fuera, su familia no cambiaba de opinión. 

En la universidad era de los “porros”, y recuerda a un profesor que le gritó que no sería nada, ni que lograría algo. Pero fueron algunas situaciones (la muerte de un familiar, las palabras de algún maestro) que le hicieron modificar el switch y comenzó a ver al diseño como una herramienta de cambio. Fue el apoyo de un par de profesores que lo ayudaron a  entender que nada se logra solo y que no hay que demonizar los errores. Cuando piensas que los errores son algo malo y nada más, te estás cerrando, y comprender que los errores son lo mejor que te puede pasar, porque ya tienes un indicador de lo que debes mejorar, fue lo mejor que le pudo ocurrir a Javier.

El paradigma Emprendedor

Para Javier el emprendimiento no es un trabajo, y a la gente le cuesta entender que lo siente más como una pasión que vives 24/7. En la oficina no hay horarios fijos, más bien son tiempos estimados. Al almuerzo se juega Smash Bros o algún otro juego, y si te debes ir, bueno, que te vaya bien. Todas estas políticas que ha implementado Javier reflejan su personalidad. Sencillo, humilde, pero comprometido. Reconoce que le gusta liderar y por eso quizás gusta de los libros sobre sociología y sicología.

Es que su perfil calza más con el de quien forja su propio camino. Comenzó a aprender programación por su cuenta y sin ser informático entró a trabajar a una empresa de software en Viña del Mar. Después de la experiencia ganada siguió por su cuenta hasta formar su primer emprendimiento mientras estudiaba por las noches.

Fail fast, Fail cheap

Fixe nace como  una agencia de diseño, UI/UX y desarrollo web, y fábrica de software en 2014.Desde entonces la pasión por emprender de Javier lo ha llevado a crear productos exitosos como Keyslide, que permite generar presentaciones ingresando la información que uno tenga gracias a un algoritmo desarrollado en Fixe. O Keywork, que permite organizar horarios, tareas y gastos (entre otras cosas) además de llevar un seguimiento del progreso y rendimientos de tus empleados. Lo último en que están trabajando es Cozypay, que facilita los pagos online generando un código o link propio y que sirve para cualquier tipo de transacción en línea.

Pero para llegar a esto ha sido necesaria la capacidad analítica de Javier. Incluso antes de empezar Fixe, se dedicaba a identificar distintas problemáticas que lo ayudaron a formar una idea clara de lo que haría. El cambio que vivió durante los años lo impulsó a hacer suyo el mantra: “Fail fast, Fail cheap” (falla rápido, falla barato), frase que vio en uno de sus viajes a Estados Unidos, ya que por cada éxito obtenido, cuenta con diez intentos fallidos atrás.

Hoy en día sus hábitos han cambiado un poco. Durante la universidad combinaba el gimnasio con los estudios y el trabajo. Ahora se considera un tipo de casa, las fiestas son en casa y las juntas para tocar también. Las lecturas lo acompañan, sobre todo textos sobre psicología o títulos clásicos del existencialismo de Camus o Sabato, pero todo en digital, la biblioteca de su casa está casi pelada, según él.

Todos los días se despierta a las 8AM, pero no a trabajar directamente, menos en la casa. Prefiere separar los espacios y los tiempos para evitar estrés. Puede que por eso no tome café, le hace mal, y prefiere el té y las infusiones para tomarse las cosas con calma. No es de los que se preocupan mucho: “si se cae, se levanta y listo”.

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