Adornos navideños de vidrio: Una tradición que perdura en manos de un porteño

Armando Estay se ha dedicado casi toda su vida a elaborar una mercadería que define como mágica. Gracias a un vecino aprendió el oficio a temprana edad y anhela que algún joven de la región continúe esta artesanía que sigue siendo la predilecta para muchos extranjeros, chilenos y porteños a la hora de armar el arbolito navideño. Esta tradición se logra a partir del reciclaje y muchas horas de dedicación ¡Te invitamos a conocerla!

Con apenas 14 años, Armando Estay Andrade comenzó como artesano de una particular tradición navideña: la elaboración a mano de adornos de navidad de vidrio.

«Esta artesanía la conocí cuando era muy chico y apenas la vi me enamoré. Me acerqué al taller de un vecino del cerro que se dedicaba a esto y no dejé de frecuentarlo hasta que comencé a aprender. De ahí fui ayudante de los maestros para platear, pintar, poner las tapitas y ayudar en el remate propiamente tal. Siempre mirando al maestro cómo fundía el vidrio, cómo le daba forma a las distintas figuras y cómo inflaba las distintas esferas», recuerda Armando.

Para dedicarse al proceso completo tuvieron que pasar 5 años, tiempo en que aprendió a dominar la técnica y comprar su propio soplete, comenzando con pequeñas esferas y figuras simples. Fue tanta la pasión que sintió desde que conoció esta maravillosa artesanía que incluso decidió dejar el colegio cuando iba a ingresar a primero medio para dedicarse por completo a este emprendimiento.

«Me dediqué a esto y jamás lo dejé, porque esta artesanía es muy hermosa. Primero, es navideño; el diseño e inflado es bonito; el vidrio es llamativo y el tiempo que dedica la elaboración de cada pieza es hermosísimo. Antes tenían un plus aún mayor, porque todos los adornos para el arbolito de navidad era estos: hechos a mano, a pulso, uno por uno», detalla Armando.

La importancia de la pasión 

Cada esfera tiene su propia magia y como en todo oficio, para ganar plata hay que tener rapidez. Armando surtía todos los puestos de la clásica Feria Navideña de Parque Italia, por lo que llegó a trabajar con 15 personas en el taller, pero lamentablemente cuando llegaron los artículos chinos los locatarios optaron por esa opción porque este tipo de adornos se quiebra fácil, y eso es un riesgo para el comerciante. Además, para poder rematar hay que conseguir materiales de laboratorios exclusivos, por eso el valor de estos adornos es un poco mayor a los que son material plástico.

«Este es mi recreo, mi pasión, mi sistema de ahorro y lo que realmente me gusta. En todo tipo de trabajo para poder surgir y sacar adelante algo se necesita pasión: querer hacer las cosas, porque hartos jóvenes me han pedido aprender y después nunca llegan al taller. ¡Yo me muero y esto se va, y no quiero que esta tradición muera! comparte muy emocionado Armando.

Elaborar adornos de vidrio antes era muy denostado. «Yo dejé la enseñanza media botada y recién a los 22 retomé la educación media en el vespertino del Eduardo de la Barra y hace poco estudié una carrera de nivel técnico superior. Soy prevencionista, pero porque se dio tener este logro, porque pese a los comentarios, para mi esta es mi pasión y cuando hay pasión todo se puede y resulta», asegura Armando.

Feria Navideña Plaza Italia

Hace veinte años Armando Estay se instala con un puesto en la tradicional Feria Navideña de Plaza Italia de Valparaíso, un local que que destaca por sus colores, el brillo, formas originales y la cálida atención de este artesano.

«Vender en esta feria es un momento para el que me preparo todo el año y espero con ansias. Acá es donde yo recibo todas las emociones. Veo la plata y está bien, porque me permite financiar lo que hago, pero las emociones: que me digan ¡oiga que bello!, eso no tiene precio. Que mi trabajo tenga la capacidad de retrotraer a las personas para mi tiene un valor demasiado importante, por eso digo que esta mercadería es mágica» asiente Armando.

Las esferas comienzan desde 3x$500 las más pequeñas, 5x$500 las lágrimas, cometas desde $800, innovadores formas como la de un pájaro que hoy tiene el logo del Club Deportivo Santiago Wanders a $2000 y el entrañable adorno de vidrio para decorar la punta del árbol.

«El gran pago de mi trabajo es el reconocimiento que me hace la gente, eso es gratificante, porque aunque me gane el kino yo seguiría haciendo esto porque me canso, pero lo disfruto. Hace poquitos días una pareja joven se emocionó: gracias por hacer esto tan lindo, no lo deje de hacer nunca. Se puso a llorar y me emocionó a mi, porque le trajo recuerdos de su abuelita y papas. ¡Se llevó de todo!. Por eso te digo que este tipo de adornos es mágico y lo repito. A una persona se le quebró cuando iba en el colectivo y se devolvió: pare, pare, pare le dijo al chófer, y se devolvió para comprar otras esferas porque sin duda el árbol es un monumento familiar y soy feliz de ser parte de él», expresa Armando.

Proceso de elaboración

La primera etapa para lograr elaborar estos tradicionales adornos de vidrio es reciclando tubos fluorescentes, lo que hace mediante la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso que tiene un terminal de residuos peligrosos.

«Como son materiales complejos de trabajar, utilizo hartos elementos de seguridad. Lo primero que debo hacer es quitar el polvo nocivo de cada tubo fluorescente y teniendo eso listo lo divido en distintos cortes de acuerdo al diseño y tamaño que quiero lograr. Luego empleo con mucho cuidado el soplete para comenzar el inflando; primero en forma de globo luego le voy definiendo el diseño. Hay corrugados, con bastones, largos, redondos, irregulares, etc. Cada pieza se hace 100% a mano y trabajando 8 horas diarias logro realizar alrededor de 300 esferas medianas», explica el artesano.

Cada pieza significa tiempo,  paciencia y ciencia. Por ejemplo, tras diseñar los adornos, debe platear por dentro y por fuera toda la figura y luego se pinta de colores y para que queden brillantes se deben secar con una temperatura promedio de 18°.

«Lo más complejo de todo es el remate y baño de plata, porque a veces si no se usa el material que corresponde no quedan tan brillantes como le gusta a la gente o quedan fallas, eso es platear , y lo hago en un tarro grande metiendo una por una», especifica Armando.

Aunque este gran artesano nos comenta que es un oficio bastante solitario, Armando vibra con cada cliente y sabe que es una tradición que no puedo morir, por lo que invita a jóvenes a interesarse en este oficio y contactarlo para que la verdadera magia de la navidad siga presente por muchos años más en los hogares de miles de personas.

«Esto que usted ve aquí, esta es la magia, y no está en ningún otro lado, sólo aquí en Valpo y en la Feria del Parque Italia y a mí eso me llena y me enorgullece porque lucas puedo ganar en muchos lados, pero este valor agregado no te lo da cualquier trabajo», concluye con mucha alegría este gran artesano porteño.

 

 

 

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