¿Cómo y por qué asociarse en una Cooperativa?

El resurgir del modelo económico asociativo, ubica a las cooperativas como una alternativa de agrupación socioeconómica que se adapta a los valores exigidos por la sociedad hoy en día: una economía solidaria basada en la empatía, justicia, repartición equitativa de las riquezas y creciendo en forma sustentable.

A la hora de organizarse para formalizar una cooperativa, hay que tener en cuenta una serie de aspectos clave, tanto sobre beneficios recibidos como requisitos a cumplir para no fracasar en el intento de subsistir en un mercado altamente competitivo.

Cristián Cataldo es Ingeniero Comercial y Coordinador del Programa de Desarrollo y Gestión de Cooperativas en la Universidad de Valparaíso, con experiencia en formulación y ejecución de proyectos de investigación básica y aplicada.

En base a su conocimiento acompañando los procesos de formalización de diferentes cooperativas en la Región, nos comparte los beneficios, datos clave y algunas recomendaciones para asociarse formal y adecuadamente sin repetir errores cometidos por otras organizaciones.

Cooperativas son empresas

Es fundamental entender que una cooperativa es una empresa, con un modelo de asociación diferente, mucho más colaborativo y empático, pero que no deja ser una organización productiva, que aspira a tener la capacidad económica para desarrollarse en forma autónoma.

Lo más destacado en las cooperativas es que no pagan impuesto a la renta, al contrario de las empresas tradicionales, exención que se otorga por el hecho de no presentar utilidades, sino excedentes a repartir entre los asociados mediante asambleas participativas.

Normalmente sus labores no están asociadas al mundo empresarial, pero en el fondo son compañías con modelos de negocio, inversión privada, definiciones de capital, categorías, distribuciones de roles, recursos y responsabilidades que cubrir.

Asesoría legal preasociativa

El primer factor clave al constituir una cooperativa es conseguir la asesoría de abogados cooperativistas especializados. Es preciso comentar que pocos abogados conocen el marco legal del cooperativismo y de la Economía Social y Solidaria, ya que en la mayoría de las veces no se enseña en la universidad, pasando a ser un modelo de escasa difusión.

Sin embargo hay instituciones de apoyo jurídico y organizaciones como el Centro Internacional de Economía Social y Cooperativa (CIESCOOP) de la Universidad de Santiago, la Cooperativa Jurídica y otras líneas de apoyo que pueden guiar de muy buena manera los procesos formales, reduciendo el margen de error en la constitución de una cooperativa.

Definición de la personalidad jurídica

Los primeros pasos deben ejecutarse a partir de reuniones precooperativas, que definan objetivos en común, para luego gestionar una asamblea de constitución de la cooperativa, donde se firma el Estatuto Cooperativa y otros documentos que van al Departamento de Asociatividad y Economía Social (DAES) del Ministerio de Economía, organismo encargado de aprobar la formalización de las cooperativas.

Un buen dato para enfrentar este proceso es revisar el Estatuto Base que entrega la página web de la DAES, en donde se solicitan nombres de los asociados, tipo de actividad y otros aspectos generales que son fundamentales para sortear las etapas adecuadamente.

La invitación queda abierta a las comunidades del territorio para que se constituyan como personalidad jurídica, ya que con ello pueden acceder a recursos, sueldos, proyectos, fondos y en definitiva salir al mercado a partir de un modelo basado en la Economía Social y Solidaria.

Declarar fin de lucro

Hay muchos casos de cooperativas que al formalizarse como personalidad jurídica sin fines de lucro, no pueden acceder a financiamiento, créditos ni oportunidades de crecimiento a través de las vías tradicionales.

La recomendación es inscribirse con fines de lucro, aclarando por supuesto que es un elemento figurativo. Esta situación ambigua se genera únicamente en Chile, ya que el marco legal apoya a las cooperativas productivas, aún cuando sus operaciones consistan en actividades no lucrativas.

La constitución de una cooperativa es un proceso que demora mucho más que el de una empresa tradicional, hay países más adelantados en la materia y en nuestro país es un modelo en auge pero aún sin la difusión necesaria como para instalarse definitivamente en nuestro ecosistema.

Contabilidad y salarios

Los aspectos relacionados a la contabilidad pueden ser un verdadero problema si no hay un orden claro que siga las líneas establecidas por los marcos institucionales. Hay ejemplos de cooperativas que incluso externalizan servicios de contables, como los ofrecidos por la empresa Contacoop en la Quinta Región.

Como en una cooperativa no existe la relación empleador y empleados, es común que surjan algunos problemas en la distribución de salarios. Este planteamiento tributario es totalmente diferente al de las empresas tradicionales en donde la estimación salarial está subordinada a intereses particulares, sin existir realmente una negociación mutua.

Una recomendación clave en este punto es que se fije un salario mínimo, que por supuesto cumpla con las condiciones del Código del Trabajo, aportando el 10% de ese sueldo a las leyes sociales, para que en las asambleas puedan repartir los excedentes evitando complicaciones legales.

Asociatividad incluso en la crisis

Para el éxito de las cooperativas es vital contar con una resolución de conflictos adecuada, que se adapte a las necesidades de las organizaciones, a los problemas internos entre los asociados y cualquier situación que pueda discutirse en asambleas.

Esto no necesariamente representa un problema, si pensamos en la contraposición de ideas como un método válido, alternativo al tradicional, para plantear nuevas respuestas a las crisis institucionales. En ese sentido, las cooperativas ofrecen la oportunidad de plantear realmente los problemas como alternativas de crecimiento, manteniendo siempre el interés colectivo de las organizaciones por sobre todo.

Con estos útiles datos ya podremos integrarnos a la economía solidaria, sobretodo por tratarse de un mundo que enseña mucho más desde la experiencia que desde la academia o el conocimiento formal, al considerarse un modelo que rompe con la concepción oficial que tenemos sobre cómo debe ser el mundo empresarial.

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