La robótica se toma la región gracias a Positrónica

El 12 de enero de 2019 nace Positrónica, una escuela de robótica que pese a su reciente formalización ha logrado muy buenos resultados en ventas e impacto.

En el marco del FIIS 2019 (Festival Internacional de Innovación Social) realizado en Viña del Mar, Positrónica realiza el lanzamiento de matrículas a su escuela de robótica, cuyo primer espacio físico es el ESC Working de Viña del Mar. “Aquí sembramos nuestra semilla y abrimos los sueños que venían desde la convocatoria Trabajos del Futuro impulsada por DuocUC y Social Lab”, comentó Sebastián Ayala, fundador de esta iniciativa. 

Entre las propuestas recibidas en dicha convocatoria, Sebastián resultó ganador al proponer al «tecnólogo educacional», profesional que sería necesario para administrar laboratorios de tecnologías y grandes bibliotecas digitales. Este reconocimiento significó el hito inicial de Positrónica. «El premio era un millón de pesos y este fue el fondo inicial para la escuela, de hecho, en esa misma conferencia me atreví a decirlo frente a todos para lanzarme con este proyecto», comenta Sebastián como anécdota sobre la decisión de comenzar. 

La escuela de robótica permite a niños de 7 a 13 años aprender a diseñar, construir y programar robots a través de la mecatrónica y la programación. Esto les permite a los estudiantes inventar robots sin límites, armarlos y darles la funcionalidad que ellos quieran para generar conocimientos tecnológicos y habilidades sociales. 

Metodología 

Sebastián comenta que a medida que avanzan los talleres, los niños comprenden que la robótica no es fácil; que requiere paciencia, persistencia, trabajo en equipo y muchas habilidades, por lo que los profesores de Positrónica siempre están empujando a los estudiantes a que lleven al límite sus capacidades. «Cuando un niño está en la escuela, trabajando en un robot, siempre va a estar escuchando de nosotros: ¡esto es difícil, pero se puede!, ¡esta es la forma, pero tú lo debes lograr! Para que los niños se den cuenta de que son capaces de construir un robot y las piezas que ponen quedan bien. Entonces logramos que el niño termine la clase diciendo: yo hice algo que no sabía que podía y ahí -creció, hubo impacto-«, relata Sebastián Ayala.

La escuela tiene tres instancias de participación: el taller de robótica, que es la primera clase de todos los niños que llegan a Positrónica y se realiza de manera muy participativa y activa para detectar quienes quieren continuar; el laboratorio de robótica, que es un espacio de experimentación en desafíos de robótica para quienes recién están conociendo esta tecnología, como el peso que puede cargar un robot, enchufes, arte, etc. y que se enfoca mucho más en mecatrónica (mezcla entre la mecánica y la electrónica); y la academia de robótica, para niños de 10 años en adelante, donde los participantes desarrollan proyectos de robótica que trascienden las clases. 

El laboratorio (experimentación) y academia (proyectos), son las instancias permanentes donde ingresan todos los alumnos regulares, quienes tienen clases una vez a la semana durante dos horas cronológicas por una extensión de seis meses. Actualmente en la escuela participan 22 estudiantes, quienes han desarrollado creativos robot-sumo, robot de combate y dinosaurios. 

Prontamente esperan abrir una segunda escuela para recibir estudiantes adolescentes y formalizar una fundación para que la robótica llegue a todos los niños del país de aquí al 2027.

Si quieres conocer más de este proyecto, te invitamos a visitar www.positronica.cl o escribir un correo a sebastian@positronica.cl 

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