Lo bueno, lo malo y lo feo de la cuenta pública en materia digital

Por Pedro Huichalaf

Este sábado 1 de junio se llevó a cabo la cuenta pública del Presidente Sebastián Piñera, y como toda cuenta pública a la nación, es un espacio político en donde se informa sobre resultados de la gestión anual del gobierno y se dan a conocer anuncios sobre nuevas iniciativas a concretar durante su administración.

Es natural que en un discurso limitado de tiempo no se aborde con profundidad todo lo explicitado o que derechamente no se mencione muchos proyectos o avances, por lo que el uso del lenguaje y mensajes directos en cada uno de los temas planteados es muy importante.

Respecto a un breve análisis de la cuenta presidencial de este año, en materia digital, podemos mencionar lo bueno, lo malo y lo feo.

  • Lo Bueno

La referencia a la inauguración de la Fibra Óptica Austral y mención a futura Fibra Óptica Nacional y Cable Fibra Asia Pacífico con Chile.
Siempre es bueno cuando las políticas públicas se desarrollan pensando en mediano a largo plazo, sobre todo cuando hablamos de telecomunicaciones. Bajo la administración anterior desarrollamos el Plan Nacional de Infraestructura de Telecomunicaciones, en donde los pilares se centraban en elaborar proyectos y financiar infraestructura de fibra ópticas, consideradas como las grandes carreteras digitales dentro de Chile y pensando con interconexión al extranjero. Una de las manifestaciones concretas fueron el proyecto de Fibra Óptica Austral que tuvo financiamiento histórico de US$100 millones y la firma preacuerdo con China para unir ambas naciones con fibra óptica submarina transocéanica.
Continuando con lo anterior, se anunció la semana pasada el avanzar hacia Fibra Óptica en todas las restantes regiones, con un presupuesto de $90.000 millones (casi US$130 millones). Se buscará contar con fibra óptica troncal de Arica hasta Puerto Montt y de ahi unirse a Fibra Óptica Austral para llegar hasta Puerto Williams, cumpliendo con el diseño original del Plan Nacional de Infraestructura.

Otra buena noticia fue el anuncio «de un nuevo Programa Espacial, que comprende la adquisición y puesta en marcha de un moderno satélite, que funcionará en red con otros satélites, reemplazará al FASAT-CHARLIE y estará al servicio de las FFAA, el Estado y la sociedad civil«, según palabras del Presidente. Sin embargo no se menciona montos, ni plazos de ejecución ni forma de operar, pero se valora que pueda ser utilizado por instancias civiles.

Finalmente menciones a modernización del Estado, en donde se resalta que 50% de trámites ante el Estado hoy se pueden realizar en forma electrónica y se busca alcanzar en esta administración el 80%, para no tener filas y cero papel. Si sumamos la iniciativa de Hospital Digital, creemos que es un buen impulso qe avanza en dirección correcta.

  • Lo Malo

Las cuentas públicas deben tener anuncios concretos y correctos y en donde el uso del lenguaje no puede generar problemas de interpretación. Ocurrió con la referencia del 4% adicional a cotizaciones previsionales y qué entidad lo administrará. Pero en caso de tema digital, una referencia a una aspiración, dándola como en desarrollo no es bueno, ni correcto.

Así, la afirmación que este gobierno estaba en la etapa de implementación de 5G y que «permitirá a Chile estar a la vanguardia de esta Revolución Tecnológica, el Internet de las Cosas, las ciudades inteligentes y todas las oportunidades que abren estas nuevas tecnologías», no es efectiva. La situación judicial ante la Corte Suprema que afecta a parte del espectro de algunas empresas de telecomunicaciones, la consulta del Plan Nacional del Espectro ante el Tribunal de la Libre Competencia que está en plenos alegatos y los requerimientos ante el Tribunal Constitucional, junto con el escenario internacional de guerra comercial entre EEUU-China, suponen un natural freno avance hacia tecnología 5G, considerando que luego del destrabe admnistrativo-judicial es necesario una licitación de espectro, validación ante contraloría, posible adjudicación a empresas para posteriormente ocurra efectivamente su implementación, en varios años más proyectados, demuestra la inconsistencia entre los dichos del presidente y la realidad. No es bueno anunciar, por tanto, cosas que no ocurren.

  • Lo feo

Tal como lo mencionamos, todo desarrollo de política pública y proyectos nuevos, tiene como antecedente algún hito desarrollado con anterioridad. Y no está demás el reconocimiento de lo realizado, por ejemplo, en gobiernos anteriores. En este caso, el Presidente al señalar «esta semana hemos completado la Fibra Óptica Austral que une Puerto Montt con Puerto Williams» sin dar más detalles ni referencia, olvida que el corte de cinta en que participó es la única etapa en que ha participado esta administración, toda vez que el diseño del proyecto, gestión de recursos, aprobación de bases de concurso, llamado a licitación y adjudicación con inicio de obras fue íntegramente desarrollado en gobierno anterior. Pasar como propio todo lo desarrollado en una iniciativa como ésta con una omisión de referencia, además de cuestionable, es feo.

  • Reflexión final presidencial

Personalmente me llamó la atención la reflexión que realizó el presidente en su cuenta pública respecto a la tecnología. Por una parte como ciudadano comparto lo planteado, aunque esperaba como chileno que él como Presidente, presentara medidas más concretas apuntando directamente a lo reflexionado. Paradógicamente sus palabras tanto en extensión de tiempo y palabras fue mayor a sus anuncios en materia de telecomunicaciones, lo que refuerza más sus dudas respecto al futuro, que una certeza en acciones concretas.

Finalmente, lamento que lo haya realizado al final de su discurso y no al comienzo. Con este simple hecho hubiera forzado a platear una cuenta pública a la luz de sus interrogantes, tratando de responderlas con un planteamiento político claro y concreto.

Reproducimos sus palabras:

«La cuarta revolución tecnológica y la sociedad del conocimiento y la información, que ya están golpeando nuestras puertas y cambiando la forma en que nos educamos, trabajamos, nos informamos y relacionamos, ha demostrado ser una revolución generosa con los países que la abrazan y cruel con los que la ignoran. Son como olas que se aproximan desde el océano. Podemos esperarlas hasta que nos revuelquen o podemos prepararnos para subirnos arriba de ellas como los surfistas y usar su fuerza en nuestro beneficio. Hoy debemos hacernos dos preguntas: ¿Estamos preparados para enfrentar este nuevo mundo? O más humildemente, ¿Nos estamos preparando? Creo que nos estamos preparados, pero puedo asegurar que nos estamos preparando con la máxima urgencia. Debemos recuperar el tiempo perdido, educar mejor a nuestros niños y trabajadores, incorporar con mayor decisión estas nuevas tecnologías y flexibilizar nuestra sociedad para que pueda adaptarse más rápido y mejor al cambio, que es la única constante de nuestros tiempos, en que el mayor riesgo es la obsolescencia. Y lo más importante, tenemos que desatar y no asfixiar las poderosas fuerzas de la libertad, la imaginación, la creatividad, la innovación y el emprendimiento que viven en el alma de todos los chilenos y que son nuestros únicos y verdaderos recursos renovables e inagotables».

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