Pepallet: Emprendedora quillotana se luce reciclando pallets

Susana Hidalgo lleva cuatro años trabajando con su emprendimiento. Los transforma a través de la carpintería y a esa madera le da una segunda oportunidad. También dicta talleres de eco-carpintería.

por Alejandro Abarca.

La basura de uno es el tesoro de otro, dice el dicho, y en estos últimos tiempos por todos lados se ve basura, ¿o serán tesoros?.

La cuestión es cambiarle la imagen a esos desechos. Normalmente la gente prefiere botar y comprar, solo porque no tiene ganas de transformar su entorno.

Pepallet Carpintería toma los comunes y corrientes pallets y los transforma en artículos de decoración, de oficina o muebles. La idea en sí puede ser simple, pero Susana Hidalgo, la fundadora, no sólo se dedica a la reutilización de pallets, también se dedica a la realización de talleres para mujeres en situación de vulnerabilidad.

El inicio

“Siempre me gustó mucho el trabajo en madera. Creo que me enamoré del oficio cuando tenía taller de carpintería en la escuela rural donde estudié de pequeña. Mis primeros trabajos fueron un lustrín y un basurero”, cuenta Susana. Al pasar los años esta inquietud fue quedando pendiente. Decoradora de Interiores de profesión, en el 2012 llegó nuevamente a la carpintería cuando encontró un taller de eco-carpintería en Quillota. Allí aprendió y luego se desempeñó como monitora durante 4 años.

Pepallet

El 2016 decide independizarse. “Me instalé un taller en mi casa, comprando herramientas, para así empezar a trabajar en un 100% en esto. Mi empresa se basa en el reciclaje de la madera de pallet, estructuras que esconden madera de muy buena calidad y que una vez trabajada, se le da una nueva vida”, nos cuenta Susana.

La materia prima -los pallets- los consigue a través de donaciones de empresas que necesitan deshacerse de ellos. Su emprendimiento no solo se trata de un negocio rentable, sino que de generar un impacto, por pequeño que sea, en la comunidad. Es por esto que aparte de los trabajos a pedido que vende en la Plaza de Quillota, o a través de las redes sociales, también desarrolla talleres de capacitación en carpintería a grupos de mujeres, generalmente vulnerables, que llegan con las ganas de aprender un oficio. En este taller aprenden a desarmar un pallet, a trabajar con herramientas eléctricas, nociones básicas de diseño de muebles, y armado y pinturas de sus proyectos. «De esta manera ellas aprenden a trabajar en equipo, a sentirse valoradas, a darse cuenta que ellas son capaces de hacer algo más que trabajar o criar hijos”, explica Susana.

Según ella, muchas de las mujeres que asisten a los talleres luego crean sus pequeños emprendimientos con el que aportan a sus familias o a ellas mismas. De esta misma forma también se busca darle un valor a la comunidad. “Por ejemplo, actualmente el taller es un trabajo comunitario, creando bancas para la plazoleta de la junta de vecinos”.

Sobre su postura frente a los emprendimientos liderados por mujeres, señala que “el ser mujer y manejar tu propio negocio solo tiene beneficios; ser tu propia jefa y ordenar tus horarios son una gran ventaja. Eso sí que hay mucho que luchar todavía por validar nuestro trabajo. Hacer compatible el negocio y el ser mamá no siempre es fácil, pero la fuerza y las ganas están”, afirma.

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