La gestión y desarrollo del emprendimiento y su vinculación con la cooperación

Cuando se hace referencia  a los impactos que  generan  los programas sociales relacionados al microemprendimiento en Chile, el foco se centra casi exclusivamente en aspectos de orden cuantitativo, dando realce a resultados relacionados con la generación de ingresos familiares, ingresos per cápita, u otros, como la tasa de empleabilidad, pero dejando muchas veces en segundo plano, el impacto que estos programas pueden provocar en las personas y en su entorno, en lo concerniente a una “nueva” actitud para enfrentar el desarrollo, como un aspecto integral en diversos estados: personal, familiar y, también, empresarial.

En el seminario; “Micro emprendimiento en Chile: su impacto en el empleo y los ingresos”, realizado el 4 de octubre del 2017 en el Centro de Políticas Públicas y J-Pal LAC,  se concluyó por ejemplo que a corto plazo un programa de FOSIS  (Fondo de Solidaridad e Inversión Social) generó un aumento en el empleo independiente, los ingresos y la aplicación de buenas prácticas en los negocios. Además, en el largo plazo, se evidenció que los beneficiarios del programa estándar, fueron más propensos a encontrar trabajo dependiente, y quienes recibieron transferencia adicional, preservaron el trabajo que desarrollaron de forma independiente.

En esta nota, quiero dar a conocer aquello que no se manifiesta tan visible como los indicadores de ventas o empleabilidad, pero no por ello, es  menos importante. Lo anterior tiene relación con los aspectos de interacción de los beneficiario(a)s con sus pares (más o menos experimentados, con mayor o menor educación, y con diversas experiencias de vida), como también con los profesionales que actúan como mentores y facilitadores de dichos  procesos de aprendizaje. Estos fenómenos, son sucesos que se manifiestan en un proceso desde donde una persona postula a un programa de gobierno, y recibe capacitación y asesoría,  hasta la gestión de su propio negocio, con el fin  principalmente, de ser partícipes activos de  los talleres desarrollados.

En estos talleres se trabajan temáticas básicas de gestión de empresas, tales como; administración, contabilidad, marketing, análisis del entorno, destrezas sociales, entre otros, todo esto de manera práctica, y ajustado al nivel de los beneficiarios, por ende, se puede desprender que es una instancia cuyo enfoque es psicosocial, en torno al desarrollo de la persona.

A partir de estas interacciones, estructuradas en la postulación a beneficios y la ejecución de talleres de formación, es posible identificar aspectos que son complejos de cuantificar, pero que si los analizamos en profundidad, son imprescindibles para establecer rasgos de personalidad que debe poseer un emprendedor, si quiere  ser exitoso.

Al observar conductas emergentes y propiciadas a través de estas instancias de capacitación, es posible encontrar, aspectos tales como: empatía,  colaboración,  trabajo en equipo,  liderazgo,  coaching,  empoderamiento, entre otros.

Considerando las conductas y competencias que surgen, es que se puntualizará un caso específico donde queda más claro el modo en que éstas se ven representadas.

En el caso de la colaboración, se especificará la colaboración entre  mujeres, y en dicho contexto, hay un ejemplo explícito en el que presenciando y guiando talleres en el marco de FOSIS, hubo innumerables veces, donde percibí escenarios y ambientes de apoyo, empatía y solidaridad. Recuerdo que para el desarrollo de los cursos, se abría un gran número de  cartulinas para ejercitar las temáticas vistas (usando diversas técnicas de desarrollo de habilidades y capacidades emprendedoras), y a partir de lo desarrollado, se practicaban técnicas comunicativas, para hacer las presentaciones finales frente a un jurado, y así cumplir con los requisitos del programa y adjudicar el financiamiento.

Aquellos momentos, los recuerdo vívidamente; el trabajo en equipo era patente, donde por ejemplo, la que tenía más habilidades para dibujar les ayudaba al resto de sus compañeras, a hacer el logotipo de su empresa; las creativas, a buscar nombres, metodologías, técnicas. Algunas no sabían escribir, y otro grupo les ayudaba a anotar lo que necesitaban. La que desplegaba aptitudes para las matemáticas, les ayudaba a otras con los cálculos de ventas y costos. La “tímida”, o  aquella que creía imposible presentarse ante un jurado,  era apoyada por todas las demás, quienes la protegían e impulsaban a no sentir miedo. Por cierto,  siempre estaba la persona que las motivaba, la que imponía el discurso de las potencialidades, aquel donde nada es imposible, y donde quedaba claro que todas valemos. También se hallaba la relacionadora pública, quien organizaba las convivencias y la reunión final,  donde se daba cierre a un ciclo significativo.  Así mismo, emergía la  que poseía destrezas como psicóloga, con quien en algunas clases, al finalizar, compartíamos todas nuestras historias, muchas de ellas repetidas;  maltratos, denostaciones, pobreza, enfermedad, sacrificio. Y veíamos más nítidamente las posibilidades de sacar adelante a las familias, y por supuesto, de creer en nosotras mismas, y yo cada vez más, en ellas.

En estos casos, el emprendimiento era un medio para poder surgir y salir adelante. La que ya llevaba más tiempo en el rubro, era la que daba el ejemplo de cómo ella había podido concretar sus propósitos,  y así darles educación a sus hijos, se transformaba en un modelo de referencia válido para el resto, incluso algunas de esas profundas conversaciones, terminaban en llanto, un llanto que daba esperanza y fortaleza a muchas mujeres que gracias a esas experiencias pudieron salir adelante, no sólo generando una unidad de negocio, sino que forjando una actitud ganadora y positiva hacia la vida.

Contextos como el anterior, reflejan las fortalezas y oportunidades que se desprendían de proyectos de innovación, y emprendimiento. Cuyos alcances no eran individuales ni individualistas, por el contrario, eran la semilla que promovía la germinación de comunidades unidas en torno a la superación personal, familiar, y por qué no decirlo, colectiva en pos del bienestar de todos.

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