La sencilla y potente historia de Ignacio y su «Comelatas»

Al proyecto de este joven emprendedor, ni siquiera su padre le tenía fe. Sin embargo, con perseverancia y el apoyo de su madre, logró transformar una idea sencilla en un tremendo aporte para el cuidado del medioambiente.

Hace algunos días, miles de niños y adolescentes en todo el mundo salieron a manifestarse por el cambio climático dirigidos por Greta Thunberg, la activista sueca de 16 años de edad, que hace unos años comenzó una cruzada por el futuro. Hoy, su nombre suena como posible nominada al Premio Nobel de la Paz. Sin duda, todo un ejemplo.

Sin embargo, no es necesario mirar tan lejos para tener referentes admirables. En nuestro país, en nuestra región específicamente, existen niños que tienen visión, que también trabajan y se esfuerzan por conseguir sus objetivos.

Ignacio es un joven de nuestra zona, de 13 años, que el año pasado dio que hablar. Su proyecto es una idea sencilla, pero potente. En entrevista con LQE, nos contó que estuvo una semana pidiéndole ayuda a su papá, hombre con una vasta experiencia y, además, inventor, pero que no le veía futuro al proyecto de su hijo.

Un «Comelatas» es un contenedor de latas con forma de monstruo. Fácil, pero a nadie se le había ocurrido. El propósito, según Ignacio, es que las personas se motiven a usarlo para el reciclaje. Ha resultado ser muy llamativo para los niños. El objetivo es que los pequeños busquen latas para darle de comer.

Contra todo pronóstico, este invento le valió el reconocimiento no sólo de los usuarios y locatarios, sino que incluso de la ministra de Medio Ambiente, Claudia Schmidt, y la aparición en distintos medios de comunicación. Actualmente, los monstruos de Ignacio están apostados en Concón, Quintero, Colmo y Valle Alegre.

-¿Qué te inspiró a crear el «Comelatas»?

«Lo que me inspiró fue la Play 4, tengo muchas ganas de comprármela. En un comienzo yo pensaba en ir a recoger las latas que las personas botan en la carretera porque están tiradas, pero mi mamá no me dejó porque era peligroso».

-¿Cómo cambió la idea?

«Cuando vi que la gente consume bebidas en los locales y las tiran a la basura. Entonces molesté mucho a mi papá para crear el ‘Comelatas’. Al principio lo dibujé, se lo mostré a mi papá. No me dio pelota. Después lo dibujé de nuevo, se lo volví a mostrar. Tampoco me dio pelota. Después mi mamá lo obligó a hacer el primero conmigo. Entonces él me llevó a hablar con una señora de un negocio para tener dónde instalarlo y ella me regaló las placas para hacerlo, y así nació el Comelatas».

-¿Por qué elegiste un proyecto que se relaciona con el medioambiente?

«Más que nada porque mi papá hace proyectos con el medio ambiente. Además, la gente tampoco cuida su entorno. También porque a mí me llama la atención y me gusta cuidar el entorno».

El espíritu emprendedor se define como la motivación y capacidad que tiene una persona, de forma independiente o dentro de una organización, de identificar oportunidades y luchar por ellas, de concretar cambios, de asumir riesgos, de utilizar su intuición, flexibilidad y apertura. Este tipo de personas no siempre busca la recompensa económica. A veces persiguen objetivos sociales, políticos o puede ser una mezcla de ellos.

Otra cualidad de los emprendedores es que son personas particulares. Así como Greta e Ignacio, dos jóvenes que viven en puntos opuestos del planeta y que inciden en distinta escala en los lugares donde habitan.

El «Comelatas» no se detiene en el reciclaje. Con el apoyo de su familia, de su entorno y desde su propia iniciativa y convicción, Ignacio ahora desarrolló una web en la que sube videos relacionados con el medioambiente, tiene presencia en distintas redes sociales y da charlas en colegios sobre la importancia del cuidado de los distintos ecosistemas.

Además sueña con llevarlo a muchas otras partes de la región, del país, y por qué no, del mundo.

Visita el sitio web del ComeLatas aquí

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