Por Barbarita Lara
Director Ejecutivo y Cofundadora de Emercom
Creo que nunca estuve segura acerca de emprender, innovar o algo así. Lo que sí, es que nunca me importó el qué dirán, fui revolucionara en mi pensar desde pequeña, haciendo lo que me gustaba y no lo que “debería hacer una niña”: Presidente de curso, capitán del equipo del fútbol (quisieran o no), organizador de eventos, etc. Aunque lo más importante es que pude, de a poco, dar a entender a mi círculo que es posible ser presidentA, capitanA, organizadorA, ya saben. Me acostumbré a escuchar “María tres cocos”, “Marimacha” y esas cosas que se escuchaban en esos tiempos. No fui apegada a la norma ni a la moda, pero no me arrepiento de nada, creo que aprendí a emprender desde joven por lo mismo.
- El emprendimiento es, en pocas palabras, un negocio arriesgado donde obtienes una ganancia.
- Una startup es una empresa arriesgada que cambia su modelo de negocio constantemente, adaptándose rápidamente al cambio.
- El emprendedor es un loco que decide tomar el camino difícil a través de un negocio arriesgado.
- La innovación es crear soluciones utilizando tecnología que ya están disponibles en alguna parte.
- Innovar es introducir un cambio, en otras palabras.
- Un innovador es alguien que decide introducir ese cambio, corriendo riesgos, sin miedo a equivocarse, creando valor.

¿Y cómo empecé a emprender?
Nací con los ojos abierto, sin llorar y me aplaudieron los doctores (o eso me contaron porque no recuerdo, al parecer es algo inusual). Tuve una fascinación con los LEGO’s, los motores, los animales, las artes marciales, las herramientas y la construcción. Mis padres no me criaron como una princesa, lo que agradezco de forma infinita. Siempre me incentivaron a ser independiente. Tuve una infancia genial con mis 3 hermanos y todas mis mascotas. Casi nací en USA, pero mi mamá no pudo subir al avión. Viví dos años por allá pero no recuerdo nada.
Aprendí de muy pequeña a arreglar enchufes, poner “el cable”, a arreglar computadores (a los 8 años), instalar routers, redes inalámbricas y miles de cosas que aprendí mirando a mi padre, asimilando de la seguridad que siempre me transmitió mi madre o metiendo mano no más. Ahí es cuando uno aprende a emprender, a correr el riesgo, a aceptar a equivocarse. Es por eso que debemos permitir que nuestros hijos se equivoquen, que corran riesgos, idealmente controlados al principio, pero que aprendan haciendo.
El desafío que fuera era entretenido y siempre ha sido entretenido. He dormido poco toda mi vida, porque mi cabeza ha estado siempre pendiente en cómo solucionarlo todo.
Estoy acostumbrada a que me digan que no va a funcionar, que es imposible, que compremos otro o pidamos ayuda. Creo que comencé a emprender cuando me di cuenta que llevar un poco la contra para intentar solucionar un problema con lo que tengas a mano, está bien.
Recuerdo casi como si fuera ayer, cuando logré bootear mi computador después de intentar más de 10 combinaciones distintas y fallar, después de haberlo desarmado completamente por primera vez. La sensación de satisfacción, felicidad y orgullo interno, fue inigualable.
Desde ahí no he parado y formé un mini imperio arreglando computadores por el sector de Jardín del Mar, Reñaca y otros. Partí trabajando gratis, solo para aprender y conocer un poco más, porque estuve 4 años en una isla y no tuve la oportunidad de conocer todos los computadores modernos. Para los entendidos en el tema mi pc era el primer computador multimedia en Chile, un ACER 486.
Agradezco a todas esas personas que confiaron en esa niña que tocó sus puertas, con más dudas que conocimiento, pero ganas de aprender. Gracias por recibirme y agradecerme con una once rica o unas luquitas para la locomoción. Desde ese momento no he parado de trabajar, aunque ahora lo hago en mi propia empresa. Ahora soy Ingeniera Informática ¡qué rara es la vida! Después no eran solo personas, eran clientes habituales. Mi pequeño emprendimiento, sin saberlo.
Cuando emprender no necesariamente es algo que puedas calcular, formular o saberlo con certeza.
Emprender con lo que sabes o que sabrás no es mala idea, pero hay que atreverse.
Fuente: http://emprendimien.to/


