La anatomía del emprendedor – parte 1: la tipificación

0 10

Cuando “pica el bichito” del emprendimiento partimos con más ganas que cualquier otro recurso. Mientras avanzamos a tropezones, entendemos desde una lógica old school que este camino es duro y a golpes se aprende, poniendo generalmente nuestra atención en variables exógenas relacionadas con el producto que ofrecemos y el interés que este puede suscitar o no en el mercado, sin siquiera cuestionarnos si tenemos o no madera de emprendedor.

Al observar las biografías de emprendedores emblemáticos como Steve Jobs o Mark Zuckerberg, podemos intuir, al menos, que hay ciertas características que los hermanan, a pesar de las evidentes diferencias que pueden evidenciar.

El indicador de Myers-Briggs es un cuestionario que permite conocer cuáles son las dimensiones más sobresalientes de la personalidad de un individuo, permitiendo además predecir qué curso guían sus preferencias hacia el futuro.

Mediante la aplicación de este cuestionario -que solo toma unos pocos minutos- es posible determinar características bastante específicas respecto de las diversas áreas de nuestra forma de operar en la realidad, mostrándonos en el acto si estas son compatibles o no con el perfil psicológico ideal del emprendedor.

Si te interesa conocer tu perfil, puedes acceder de manera gratuita a una versión alternativa de la prueba, pinchando el siguiente link: https://goo.gl/k1YsEY

En relación con lo anterior, según un estudio realizado el último año en base al indicador Myers-Briggs, se determina que ciertos tipos de personalidad exhiben más predisposición que otros al emprendimiento. Los resultados indican que los individuos con mayor tendencia a emprender obtienen altas puntuaciones en las variables Intuición (Pensamiento Abstracto) y Percepción (Apertura y Espontaneidad), cuya nomenclatura en los resultados del test es I–P, respectivamente. Por otro lado, se estima que las personalidades que exhiben menos tendencia a emprender son las de quienes puntúan alto en las dimensiones Sensación (Pensamiento Concreto) y Juicio (Método y Planificación), simbolizadas con las consonantes S y J, respectivamente.

Fotografía: rawpixel.com en Unsplash

Las principales conclusiones señalan que los emprendedores denotan una orientación clara hacia la creatividad, tendiendo a decidir desde la impulsividad sin temor a tomar riesgos. Por otro lado, muestran más autonomía que aquellos que no son emprendedores, confiando más en sus propias capacidades.

El nivel de ambición competitiva parece no ser una variable que genere una distinción determinante entre aquellos que son o no son emprendedores, no obstante, se correlaciona positivamente con la autopercepción del potencial de emprendimiento personal. Para finalizar, se establece que quienes exhibieron a través de la prueba preferencia por la extraversión (E), intuición (I), pensamiento (T) y percepción (P), es decir personalidad ENTP, tienden a mostrar el más alto nivel de tendencia emprendedora.

Por:
Karina Cabrera
Psicóloga / Analista de Selección & Desarrollo Organizacional
Media Random Coffee 

*Fotografía de portada: 16personalities

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.