
En un incendio del Cerro Barón en Valparaíso veía la llegada de bomberos que rápidamente iniciaron las acciones que permitirían controlar el siniestro. Esta situación me llevó a pensar sobre su organización en definir ciertos aspectos. ¿Qué pasaría si no supieran quién manejará el carro? ¿O por qué calle avanzar? ¿O qué grifos tienen cerca? Ciertamente el incendio aún estaría fuera de control.
Felizmente cada uno sabía qué debía hacer y cómo. Nadie interfería en el trabajo del resto, pues ya está todo bien organizado y planificado. La precisión y coordinación de sus acciones está dada por el trabajo en equipo, lo que permitió el éxito ante la emergencia.
Si llevamos el trabajo en equipo a otras acciones los trabajos escolares serían dinámicos, las investigaciones universitarias más interdisciplinarias y con diversidad de opinión, los trabajos en empresas más oportunos y sencillos. Las debilidades de uno son cubiertas por las habilidades de otro, la inseguridad de uno es sostenida por la fortaleza del resto, se aprovechan los tiempos al saber que paso da cada uno y se minimizan los riesgos.
Sin embargo, muchos estudiantes, profesionales y/o empresarios creen trabajar en equipo solo por ser un grupo de personas que confluyen en un proyecto común; lo decimos así porque cada uno de ellos tiene un objetivo personal, y que es prioridad por sobre el objetivo del proyecto propiamente tal. Pero eso que consideramos trabajo en equipo solo responde a una organización estructural donde un jefe define la estrategia, coordina recursos, fija tareas, supervisa las acciones, y controla el cumplimiento o no de metas. Es decir, uno manda y los demás obedecen. Reconocemos que es un modelo que funciona, mas no es el modelo adecuado para hablar de equipo, y vemos algunas fallas; por ejemplo, las competencias que posee el jefe impactarán sobre el resto de integrantes del grupo, por lo que uno con pocas competencias generaría el fracaso colectivo; si toda la organización o grupo depende del jefe, al ausentarse, el grupo queda desvalido. Ante las muchas tareas atribuidas por el jefe, no le queda tiempo para tareas que aporten al proyecto, que lo redireccione si pierde el rumbo, o percibir cuando un miembro requiere su apoyo o colaboración.
Por ello:
Para crear equipo evite grupos de trabajo verticales donde uno manda o se haga gala del grado académico; establezca una sensibilidad social real; es decir, haga sentir seguros a los miembros del grupo de forma efectiva, que no hay riesgos sobre nada de lo que digan o realicen; que no hay necesidad de avergonzarse o sentirse rechazado. Integre, escuche, haga partícipe, no imponga. Finalmente, transformado el grupo de empleados, en equipo de trabajo, fomente que éste genere redes con otros equipos y que en ese nuevo conjunto trabaje como equipo. No olvide que ahora el jefe es un miembro más del equipo, que no imperializa, sino que guía. Implementar estos recursos no posee costo asociado
Trabajo en equipo, ese en donde todos participan, enseñan y aprenden, guían y siguen.
Por:
Marcelo Romero Rodríguez
Área de Bienestar en Salud y Seguridad Ocupacional
BOSS Asesorías SpA.


