WiseConn: Precursores del monitoreo y control a distancia

La plataforma WiseConn es una red de monitoreo y control en terreno, compuesta por nodos interconectados y un software que envía información entre sí hasta un nodo central llamado Gateway, este último, encargado de comunicar la red con un servidor web.

El equipo de WiseConn lo componen 43 personas, 5 de ellas trabajando en la sede en California, Estados Unidos, y 38 en Chile. Sin embargo, los socios fundadores son cinco: José Ulloa, Gerente de Innovación y Desarrollo; Guillermo Valenzuela, Gerente Comercial y líder del proyecto en Estados Unidos; Luis Felipe Escobar, Encargado de la manufactura y Soporte;  Cristóbal Rivas, Gerente y Coordinador de las labores desde la central; y Javier Puiggros . Además, cuentan con un socio inversionista que también participa en la compañía.

“Buscamos ámbitos dónde aplicar tecnologías y nos dimos cuenta que la tecnología de las comunicaciones y la computación nos iban a permitir en mediano tiempo controlar cosas a distancia. Con ese concepto de telegestión y telecontrol, de hacer las cosas desde internet, partimos buscando aplicaciones y al poco tiempo nos dimos cuenta que la agricultura, por su extracción geográfica y complejidad, iba a necesitar la medición a distancia. Además de ver lo que está sucediendo desde una página web y analizar datos”, explica Cristóbal Rivas.

WiseConn lleva alrededor de once años en el mercado, ¿cómo fue trabajar con este tipo de tecnología en una época donde no estaba tan avanzada como hoy?
-Comenzamos desarrollando soluciones que pudieran controlar y monitorear lo que estaba pasando con poco esfuerzo y con certeza, utilizando la tecnología que antes era menos y que ahora hay mucha más como los celulares y toda la tecnología satelital. Cuando partimos no existían los iPhones. Yo soy ingeniero electrónico, José también, y fue un poco por buscar. La tecnología es la nueva técnica de hacer las cosas y nos dimos cuenta de que esto iba a venir, que internet no iba a servir sólo para enviar correos electrónicos, sino que íbamos a estar un poco más conectados al mundo real. Tuvimos un espíritu un poco emprendedor, de hacer cosas nuevas, influir y crear. Al principio hicimos una serie de soluciones de distintas maneras y después un poco más organizadamente dimos un salto y desarrollamos un producto bien empaquetado y bien definido que finalmente es la herramienta que utilizamos para que nuestras soluciones funcionen.

-¿Y cómo funciona esa herramienta?
-En el fondo son sistemas complejos, pero nosotros creamos un aparato que instalamos y utilizamos como la pieza fundamental de nuestras soluciones de telemetría. A esto le conectamos sensores de diferentes tipos y una de las gracias es que esto es muy flexible. Luego, este hardware crea redes con distintos equipos y entre todos ellos se encargan de controlar para después enviar la información a internet. Al principio teníamos varias soluciones donde integramos cosas distintas, pero después hicimos un solo producto, que es lo que nos permite utilizarlo como herramienta para lograr eso otro. Hoy en día nuestros distribuidores utilizan esta herramienta para hacer sus soluciones en empresas de riegos y cañerías. En vez de tirar cables, ahora instalan nuestros equipos para monitorearlos desde el celular.

-¿En qué industrias o áreas puede ser utilizado este producto?
-En general, el permite monitoreo y control. Inicialmente lo ocupábamos para otros procesos industriales, que podían ser variados y demandaban este tipo de control. Tuvimos soluciones en minería y tenemos todavía algunas, pero la experiencia ha hecho que nos enfoquemos esencialmente en lo que es la industria, donde tenemos una ventaja competitiva importante, tanto en Chile como en Estados Unidos. Eso ha sido una de las conclusiones más potentes de nuestro aprendizaje. Uno pretende divergir y es cierto que técnicamente se pueden solucionar muchas cosas, pero la parte meramente técnica no garantiza que uno pueda construir un negocio, porque tiene más complejidades que lo meramente técnico. No sólo lo tecnológico, yo creo que para muchas cosas también aplica.

El realmente enfocarnos en el problema agroindustrial y trabajar con distribuidores en esa área y conocer a los agricultores, que aparte es un mundo gigantesco porque es variado y nosotros lo hacemos en muchos países, ya es variopinto en sí, pero enfocarnos un poco en eso y hablar en idioma agroindustrial ha sido muy potente y tiene mucho que ver con la definición de un producto que sea así.

 

-Entonces es accesible y amigable con el agricultor
-Parte de la gracia de nuestro producto es que si bien la electrónica es compleja, hacemos que el agricultor no tenga que lidiar con nada de esta complejidad. Por ejemplo, dice “regar sector 6”  y no dice “salida 4”. Esto habla de que traducimos un sistema avanzado para hacernos cargos de todas esas complejidades y solucionarles eso, pero uno lo puede hacer bien si es que conoce mucho el problema agrícola, no se podría hacer bien para todos los problemas posibles.

-¿De qué forma lograron comprender y conocer el problema agrícola con tanta profundidad? 
-Muy al comienzo nos vinculamos con la problemática por familiares que teníamos. Después, por el hecho de venir de otras áreas y ver con esos ojos la industria agrícola en la cual no habíamos estado involucrados, nos permitió generar soluciones más disruptivas y que han logrado este impacto que hoy tenemos, pero pasado el tiempo ya tuvimos que incorporar especialistas del área como agrónomos y asesores que dan un conocimiento en segundo nivel con más profundidad y con ellos construir mejores herramientas, pero siempre con esta mirada técnica de lo que habíamos creado.

-¿Dónde están ubicados sus clientes?
-En toda la zona agrícola de Chile, especialmente la IV, IX y X Región, pero también tenemos cosas en otros lugares. La verdad es que como trabajamos con distribuidores es hasta donde llega nuestro distribuidor, porque si no sería muy vasto y no podríamos cubrir. Principalmente se aplica a fruticultura y algún vivero, no tanto en cultivos anuales como lechugas o papas, sino que en fruticultura en huertos que están con los árboles y que representan inversiones más grandes con sistemas de riegos más complejos y es ahí donde se aplica nuestra tecnología y eso lo hacemos acá en la zona agrícola central de Chile, en Perú (Ica y Chiclayo) y en el Central Valley de California, donde también tenemos una oficina.

-¿Por qué escogieron California? 
-California tiene muchas similitudes con la realidad agrícola chilena, entonces hacía mucho sentido, desde el clima y los cultivos que tienen, pero también el cómo funcionan los sistemas de riegos, de dónde sacan el agua para hacerlo, porque como nosotros controlamos los sistemas de riegos es importante eso, no es solamente medir, no son estaciones meteorológicas, sino que tenemos que prender y apagar bombas o pozos. Estamos desde el 2015 con oficina en California y es muy atractivo comercialmente el mercado. La fruticultura es 5 o 6 veces más grande de lo que es en Chile en superficie.

-¿Cómo es el desarrollo de la tecnología en California para el sector agrícola?
-Nosotros pensábamos que ya estaban regando desde el celular desde hace años y no era así, porque no tenían un grado de avance que te hiciera decir que estos gallos están en la luna. Al final, el cómo se regaba era muy parecido a lo que había acá, así que partimos testeando el concepto que teníamos en Chile y les gustó. Comenzamos instalando pilotos y abrimos una oficina. Estamos súper contentos, porque la gente valora las características de nuestro producto y les gusta.

-¿Qué tal ha sido para ustedes este proceso de internacionalización de la marca?
-Fue largo y complejo. California es un lugar caro para todo, hasta para vivir, entonces tiene esa complejidad. Sin embargo, Estados Unidos es un país abierto, si uno va a hacer negocios y tiene los fondos, te reciben bien y es relativamente simple. A nosotros nos pasa que, por ejemplo, las regulaciones en Chile son bien complejas en los temas que nos toca ver, tanto tecnológicos como las radiofrecuencias y cómo operan con las posibilidades que uno tiene de hacer cosas en el aire o cómo también les pasa a los agricultores. A mí gusto son bien excesivas o mal puestas y terminan generando unas zonas grises que incentivan poco o no propician bien el desarrollo industrial. En California nos demoramos un mes y dos mil dólares en obtener un certificado que dice que podemos operar nuestro equipo con la FCC, lo mismo que tienen los celulares atrás que dice que tienen radiofrecuencia, y en Chile todavía no podemos tenerlo, a pesar de que acá tenemos la empresa hace 11 años. No sabemos ni siquiera si es necesario o no, pero lo cierto es que no está y un día se podrían poner pesados, no sé, pero pasan ese tipo de cosas.

Más información de WiseConn en www.wiseconn.cl

*Entrevista publicada en la edición #8 de la revista La Quinta Emprende, disponible en http://198.37.123.65/~laquinta/todas-las-revistas/

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