Para comprender la situación del recurso hídrico en la región conversamos con Patricio Rubio Romero, académico del Departamento de Ingeniería Comercial USM, representante oficial de dicha institución ante el «Consejo para el Desarrollo y la Sostenibilidad Hídrica de la Región de Valparaíso», además de Presidente del Comité Científico Técnico de la «Corporación Chilena del Agua». Además, estuvimos con Santiago Matta, Gerente de la Junta de Vigilancia de la Tercera Sección del Río Aconcagua, organismo que busca la igualdad de derechos en la repartición del agua en todas las secciones del río.
“El agua en la Quinta Región es un activo que, incluso según donde esté localizado, se puede recomendar no usarlo por su elevada revalorización en corto plazo. Si tienes agua no la uses ni en la agricultura, porque está aumentando mucho su valor, por dos razones: primero, porque el cambio climático está haciendo que la distribución del agua y de las tradicionales actividades pierdan su armonía. Y segundo, las exigencias en tema de agua por parte de la agricultura no han ido asociadas a ningún plan de oferta real del agua, lo que se traduce en un problema público para aquellos años en que no hay agua y el sistema no tiene la capacidad para regar cultivos”, explica Rubio.
Además, agrega que en sectores al interior de la región esta situación se visibiliza en campos de palto secos y abandonados, “especialmente en manos de los pequeños agricultores que no tienen la capacidad económica ni tecnológica para generar obras de acopio, como pequeños embalses o conducciones de agua, para alimentar sus plantaciones”, agrega.
Por su parte, Matta puntualiza que el problema en la región es variado, pero lo centra en dos grandes áreas. Primero, en la inequidad en la repartición de aguas de río y, segundo, en el sobre otorgamiento en los derechos del agua de las cuencas de los ríos Petorca y Ligua, lo que desencadenó en una sequía sin precedentes.
“La cuenca del Río Aconcagua se encuentra seccionada y según la Dirección General de Aguas, cada sección actúa como un río independiente y, por lo tanto, se puede tomar toda el agua independiente de lo que suceda en la sección de más abajo. Esta situación, que ha sido consolidada desde principios del siglo XX, no se condice con el principio de la unidad de la corriente ni con la lógica geográfica. En consecuencia, esta discriminación no permite un reparto equitativo de las aguas del río, por lo que las secciones de más abajo se van quedando secas”, explica.

DESAFÍOS Y FUTURO
Patricio Rubio Romero es directo al considerar que la problemática no sólo radica en la mala distribución, sino que la oferta hídrica tiene menos base, es decir, hay menos litros que repartir cada día. “Lo que podríamos optimizar con una distribución más racional, lo perdemos porque la naturaleza lo está quitando. Entonces, el potencial y desarrollo agroclimático en la región es muy incierto. Hay un desacople entre la demanda y la oferta, por lo que esa oferta se tiene que determinar y transparentar desde el punto de vista técnico. La administración no puede seguir dándoles créditos a pequeños agricultores para implementar desarrollos agrícolas sin que tengan asegurada el agua. Yo temo que no se van a poder aumentar nuevas áreas de cultivo, porque con mucho esfuerzo sólo vamos a poder asegurar parte de las que tenemos”, comenta.
Mientras en el sector vitivinícola se baraja la opción del Canal Prosperidad como alternativa posible ante la escasez hídrica, al extraer aguas desde el río Maipo para utilizarlas en la cuenca de Casablanca, Patricio Rubio Romero también contempla los obstáculos de esta idea, principalmente debido a factores económicos.
«Es muy fácil decir que sacamos el agua del río y lo traemos hacia la cuenca de Casablanca, pero acá hay mayor altura. Al estar más alto, esa agua tiene un costo de energía que quizás no lo absorbe el diferenciador positivo que te da el cultivo y, por lo tanto, es una idea impracticable desde el punto de vista del costo y ganancia. Además, requiere instalaciones que también tienen su costo», comenta.
Por su parte, para Santiago Matta el principal desafío es “retener una fracción del agua que se va al mar durante el invierno y los deshielos en obras de regulación (embalses), para poder aprovecharla en las épocas estivales, que es cuando se necesita. A manera de ejemplo, en los últimos 20 meses se han ido al mar más de 800 millones de metros cúbicos y el embalse, que está proyectado para abastecer parte de la II, III y IV secciones del Río Aconcagua, tiene una capacidad de 180 millones de metros cúbicos, es decir, se han ido al mar el equivalente a más de 4 embalses en 20 meses”, explica.
La situación preocupa a la academia, organizaciones y autoridades, por lo que el «Consejo para el Desarrollo y la Sostenibilidad Hídrica de la Región de Valparaíso» unifica las voces de cuatro universidades locales: Universidad de Valparaíso, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Playa Ancha y la Universidad Técnica Federico Santa María.
“Hemos ofrecido la elaboración de un instrumento que se llama MSD4U: Modelo de Soporte, Decisional 4 Universidades. Dentro del sistema ha gustado mucho, porque intentamos producir un modelo donde se coloca toda la oferta posible para luego ingresar tecnología, método y medios con los que podríamos suplir esas dos cosas. No podemos seguir ofreciendo agua, porque no hay y la que hay, ya está súper ocupada. Hay sed. Sed urbana, sed industrial, sed agrícola, sed energética y sed minera. Y esa sed va en aumento por el tema del cambio climático”, explica Rubio.
LA USM Y SU INTERÉS POR ESTUDIOS DEL AGUA
La «Corporación Chilena del Agua» es un organismo que se dedica a desarrollar e investigar todos los temas relacionados con la mejora de los sistemas de captación, tratamiento, conducción, almacenamiento y uso del agua. Los cuatro socios que forman esta corporación son Aguas Andinas, el Grupo Suez, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y la USM. El Grupo Suez es uno de los principales operadores del agua en el mundo, controlando actualmente el 16% a nivel global.
Según explica Patricio Rubio Romero, Director Académico del Máster Water Management, el agua está dentro de los principales objetivos estratégicos de la USM y se trata desde sus diferentes perspectivas, por ejemplo, tanto en Metalurgia como en el Departamento de Obras Civiles. También desarrollamos proyectos de depuración de lodos de agua -que son los que quedan en las aguas sanitarias cuando son tratadas- y tenemos especialistas ahí. También tenemos especialistas que siguen la calidad del agua que está entrando a los organismos captadores de agua, porque la calidad del agua se está echando a perder. Es el caso del agua que viene de los glaciares que está contaminada y disminuye por cambio climático.
-¿Y en temas de formación?
-Ingeniería Comercial, junto al Departamento de Obras Civiles, tiene aprobado y prontamente entrará en operaciones el Máster, que se llama Water Management, para la gente especialista en gestión del agua, para gente que opera y trabaja el agua, pero que quieren pasar a un estadio superior de gestión. Les vamos a transmitir estas ideas, criterios, de la dinámica del clima, la necesidad socioeconómica y necesidad de la naturaleza. No será un Máster tan economicista, sino más integrador que piensa en las tres ramas del desarrollo sustentable: velar por la sustentabilidad económica, social y ambiental.
-¿Es el único en Chile?
-Es el único Máster en su tipo en Chile, solo hay un Máster del Agua en la Universidad de Chile pero que trata el agua como recurso natural, es más hidrológico, no de gestión. Entonces será el primer Máster chileno también con proyecciones internacionales, porque lo hacemos en colaboración con grupos que trabajan el agua desde la perspectiva urbana, energética, sanitaria y agrícola.
*Artículo publicado en la edición #8 de la revista La Quinta Emprende, disponible en http://198.37.123.65/~laquinta/todas-las-revistas/


