
Gnome, conformado por Paloma Farías, Hilda González, Johannes Wiig y Eduardo Acevedo, es una solución tecnológica que permite a agricultores monitorear y controlar el estado de sus cultivos, mediante el envío de información a sus smartphones. La tecnología se basa en sensores que miden diversas variables relevantes que se conectan y comunican con una estación base, la cual vía cloud computing entra en contacto con el usuario.
Paloma y Johannes vivían en Estados Unidos cuando, por diversos motivos personales, comenzaron a construir un invernadero, cada uno con sus propios clientes. Para el cuidado de sus cultivos buscaron un producto que les permitiera cubrir ciertas necesidades, como conocer temperatura, humedad, viento, entre otros parámetros. Sin embargo, lo único que encontraron fueron productos industriales con un alto costo. Por esta razón nació Gnome.
“Postulamos a un Start-Up Chile y desarrollamos el prototipo. Nos dimos cuenta que hay un mercado súper grande acá, pero existe una necesidad. Hay muchos cultivadores que no tienen acceso a esta tecnología de monitoreo, porque es demasiado caro lo que hay en el mercado en Chile y muy complicado. Hilda, nuestra diseñadora, ha trabajado harto en el diseño cognitivo para que no sea exclusivo, sino que sea fácil, rápido y bonito”, explica Paloma Farías.
-¿Y de qué manera se realiza el monitoreo?
-Tenemos nodo de Suelo, que mide la humedad relativa, la temperatura de suelo y la temperatura ambiental; nodo Atmosférico, que mide la temperatura ambiental, humedad relativa y luz en diferentes niveles; nodo de Clima, que mide lo mismo que el atmosférico, además de lluvia y viento; y un nodo experimental, TrapIT, que es para el control de polillas y para medir temperatura y humedad. El proyecto consta de un hardware, que envía y recolecta datos, los manda a una estación base y luego queda en contacto con la nube, usuarios y aplicación móvil. Empezamos haciendo la estación base que solo se conectaba con wifi y ahora estamos experimentando con la red móvil para lugares donde no hay.

-¿El agricultor puede adaptar el producto según sus propias necesidades?
-Sí, se puede optar por lo que necesite. En los de suelo se pueden poner más, si tienes diez hectáreas, quieres poner uno o dos de suelo, dependiendo de las raíces y costo del producto. La idea es que cada quien se arme de su propio sistema dependiendo de las necesidades. Nuestro fuerte es que la tecnología para medir ya la tenemos, acoplar los diferentes sensores no es tanto trabajo. Y de hecho, cuando empezamos no teníamos el sensor de suelo y ese es el que más solicitan. Lo sacamos porque la gente nos pedía. La tecnología para enviar y recolectar datos es la misma, solo se cambian los sensores y se adaptan a las necesidades del cliente.
-¿Cómo funciona la aplicación móvil?
-La aplicación tiene la opción de enviar alarmas y a futuro queremos combinar datos, por ejemplo, temperatura y humedad, para predecir ambientes que son específicos. Además, la aplicación permite implementar modelos matemáticos para los sensores y avisar al agricultor cuándo y cuánto regar para obtener el cultivo óptimo. Lo más interesante es la inteligencia que se puede crear con esos datos. Los modelos matemáticos tienen varios parámetros según clima. Queremos ocupar estos datos para sacar inteligencia, no solo la información. Con los sensores tenemos acceso a todos estos datos que van a unas ecuaciones, así que podemos elaborar productos que van más allá.
-Y todos estos modelos matemáticos se traducen en una aplicación fácil de utilizar para el agricultor…
-Queremos hacer accesible la aplicación al agricultor, de manera que a través de un pin se le notifique cuándo debe regar o el viento que hay. Con los datos que tenemos, queremos sacar un tipo de inteligencia que haga fácil el proceso.
Más información en www.gnome.ag
*Entrevista publicada en la edición #8 de la revista La Quinta Emprende, disponible en http://198.37.123.65/~laquinta/todas-las-revistas/


