Emprendedora desde el año 2004, Gianina Figueroa conoce de éxitos y también de fracasos. Es dueña de ProClean Chile Limitada, empresa dedicada a la comercialización, distribución y asesoramiento en limpieza industrial, presidenta de la Corporación Mujeres Líderes para Chile, directora de Unapyme (Unión Nacional de Organizaciones Gremiales de Micro, Pequeña, Mediana Empresa y Empresarios) y reciente rostro de la campaña “Si nosotras ganamos Chile crece” de Chile Compra.
“He estado relacionada con el emprendimiento desde siempre. Desde muy pequeña he tenido esas ganas de hacer algo por mí misma y siempre mis sueños fueron tener un negocio propio, no solamente pensando en mi sustento, sino que también en dar trabajo”, comenta Gianina.
Por este motivo, hace más de trece años comenzó un emprendimiento junto al padre de su hija, enfocado en el rubro de la panadería. “Tuvimos un gran crecimiento y llegamos a tener 25 trabajadores, una importadora de productos, trajimos cosas desde el exterior y nos iba muy bien. Llegamos a invertir en camiones. En un momento nos dimos cuenta que cometimos todos los errores que cometen los emprendedores. Tuvimos un fracaso rotundo, donde quedé prácticamente a expensas de los bancos que se iban a llevar todo, pero ahí también vino el quiebre familiar, entonces el fracaso fue entero: familiar y económico”, explica.

-De esos errores que me comentas ¿Cuáles fueron las cosas que fuiste cambiando? ¿Cambió tu manera de administrar una empresa?
-Cuando uno empieza con ventas grandes, estás solamente enfocado en tener más números y se te olvida -que es lo que pasó con nosotros- ver si la rentabilidad estaba acorde con los gastos que estábamos haciendo, si era acorde con la cantidad de personas que teníamos contratadas, si el retorno era el adecuado. Y no lo era. Nosotros teníamos una cantidad de plata impresionante en la calle y mucha la perdimos, porque no había un control de nuestras cobranzas y eso es vital para una empresa. Así como vendes también tienes que aprender a cobrar. Eso fue uno de los grandes desaciertos nuestros, que son cosas que ya no hago ahora. Además, ahora vendo cuando estoy segura que el que está comprando está contento con mi producto y me va a pagar en las fechas que yo tengo como plazo.
-¿Tienes algunos consejos que entregar a partir de esta experiencia?
-Ser moderados en las inversiones. Nosotros hicimos muchas inversiones que no estaban a futuro cubiertas. Lo otro son los malos asesoramientos que tú tienes en los bancos, o sea los bancos por meterte un crédito les da lo mismo si tú tienes para pagar o ni siquiera analizan bien tu situación. A nosotros nos pasó que tuvimos mucha plata de los bancos y la utilizamos en comprar cosas y al final cuando no tienes el retorno es un fracaso- El banco no te acomoda, se deja caer, te embarga y te quitan tus cosas.
-Todo lo que viviste ha sido un aprendizaje…
-Al principio fui muy austera, porque todo lo que ganaba lo guardaba y ahora estoy en una situación en la que puedo hacer inversiones con mucha prudencia, pero todo lo que me pasó anteriormente fue un aprendizaje maravilloso, porque, aunque lloré y lo pasé pésimo, si no me hubiese pasado en ese momento, me estaría pasando ahora y en este momento yo soy jefa de hogar, tengo una hija a la cual hay que sacar adelante, tengo sueños propios y tengo que estar estable. El fracaso que viví me enseñó. Yo creo que no se puede llevar adelante una empresa exitosa si no fracasas anteriormente y eso lo tengo a fuego.
-Luego de ese fracaso comenzó tu éxito en el mundo del emprendimiento ¿cómo ha sido el proceso de crecimiento de ProClean?
-Luego del emprendimiento de la panadería, pasé meses tratando de entender y asimilar lo que había pasado. Vi que había una oportunidad de negocios relacionada a una resolución sanitaria y cuando decidí emprender sola, comencé con la distribución de productos de limpieza industrial. Empecé a enfocar fabricantes, gente que tuviera perfil de PYME y que tuviesen conceptos biodegradables. Todo esto lo hice con el mejor aprendizaje que es el fracaso. Tengo mucha satisfacción al ver que ProClean es una empresa que ha crecido y que da trabajo. En la otra empresa estaba produciendo, produciendo, compitiendo y preocupada de qué está vendiendo el otro. Una forma de hacer negocio y empresa que yo no comparto y que hoy en día me permite dividir mi tiempo en lo que es mi empresa y lo que son las organizaciones en las que estoy inserta. Ha sido un crecimiento muy bonito en todos los sentidos: personal, emocional, económico y de poder dar trabajo, pero además de poder ver que las mujeres tenemos esa capacidad infinita de poder pararnos, de aprender del fracaso y de desplegar las potencialidades más infinitas que a veces uno ni sabe que tiene.
-Con ProClean has enfrentado el tema de la colusión en el papel higiénico, ¿esta situación ha interferido en tu proyecto o en tu vida personal?
-El tema de la colusión partió desde la convicción más profunda de la desigualdad de este mercado. Nosotros, los pequeños productores, emprendedores y fabricantes del papel higiénico alternativo, ese que está en la feria y que no entra a los supermercados, sabíamos perfectamente que esto estaba sucediendo porque el mercado estaba así. Entonces me surge la necesidad de decir que no solamente los consumidores hemos sido afectados con esto, sino que también las pymes, porque se nos ha imposibilitado nuestro crecimiento. Esto de la colusión no era sólo un tema de vulneración a la fe pública: ¿cómo durante años ha habido dos empresas coludidas, nos sacan plata de los bolsillos, nadie se da cuenta y todo sigue igual? Pero nosotros, las pymes, nos dábamos cuenta, porque había muchas cosas que sucedían, como la complejidad en la adquisición de maquinarias en el extranjero, porque el gigante las tenía casi todas compradas, entonces ese fabricante en el extranjero tenía algunas restricciones para vendernos aquí en Chile.
-¿Y cómo se enfrenta esto?
-Una de las características importantes dentro de una empresa, especialmente dentro de las pymes, es que nosotros nos miramos nuestro ombligo y estamos muy metidos en nuestro negocio. Si somos capaces de mirar para el lado, nos vamos a dar cuenta que lo que nos pasa a nosotros también les pasa a los otros y cuando somos capaces de organizarnos, de intervenir, de incidir pública y políticamente, vamos a mejorar nuestras condiciones, porque nadie más lo va a hacer por nosotros. Lo de la colusión fue una oportunidad para decir que aquí estamos y también nos está afectando.
Fomento al Emprendimiento femenino en Valparaíso
-¿Cómo ves el tema del emprendimiento liderados por mujeres acá en la región? ¿Cuál es tu percepción?
-Me ha tocado estar en muchos seminarios dando charlas y eso es parte de las cosas que a mí me gusta hacer, los relatos, el contar historias que a uno le pasaron como los fracasos o la parte feminista para abrir un poco los ojos y empoderar, es una de las cosas que a mí me gustan. A raíz de ese peregrinar me he dado cuenta que tal vez hay un poco de distorsión en las cifras de éxito. Yo creo que sí hemos subido notablemente las mujeres en el emprendimiento, pero cuando vemos que casi el 60% de ellas gana el sueldo mínimo, siento que estamos utilizando un poco el emprendimiento para reproducir pobreza y en eso yo no estoy de acuerdo.
-¿Qué está fallando?
-Tenemos que hacer un esfuerzo desde los fomentos productivos, las organizaciones o desde el Estado para ver cómo lograr que las mujeres adquieran mayores competencias para que realmente sean productivas y puedan generar trabajo o puedan salir un poco de los miedos, porque son cosas que yo he vivido y nadie me lo ha contado. He estado en diversas partes de Chile y que puedan hacer manufacturas o que tengan un producto innovador no hace que esa economía en ese hogar sea mucho mejor que cuando ella estaba trabajando apatronada. A mí ahí se me crea un poco la dicotomía de qué bueno que haya emprendimiento femenino, pero a qué costo, porque si el costo es de un 60% de mujeres ganando el sueldo mínimo yo no lo quiero. Yo creo que estamos fallando todos.
-Buscando cambios culturales y sociales, como el trabajo que realizan en Unapyme
-Tenemos cerca de 156 mil pymes asociadas a Unapyme y hay un desafío tremendo. Estamos con el tema de la sostenibilidad y es una mirada totalmente distinta, porque es un cambio de paradigma que seguramente nos va a tardar mucho tiempo de poder incorporar en los modelos de negocios de las pymes, pero las organizaciones son para tomar grandes desafíos como nosotros. Creemos que nuestro trabajo está en las incidencias de las políticas públicas, en acercar el diálogo social a las autoridades y en incentivar a las pymes diciéndoles que hay cosas que cambiar y necesitamos que nos unamos para que seamos capaces de generar espacios de diálogos y colaboración. En eso estamos y creemos que vamos bien.

*Entrevista publicada en la edición #7 de la revista La Quinta Emprende, disponible en http://198.37.123.65/~laquinta/todas-las-revistas/


